Familia

 

 

LA PRIMERA ESCUELA

2020-02-11 Por: Pr. Juan Estrada 41

En el hogar es donde ha de empezar la educación del niño. Allí está su primera escuela. Allí, con sus padres como maestros, debe aprender las lecciones que han de guiarlo a través de la vida: lecciones de respeto, obediencia, reverencia, dominio propio. Las influencias educativas del hogar son un poder decidido para el bien o el mal. Son, en muchos respectos, silenciosas y graduales, pero si se ejercen de la debida manera, llegan a ser un poder abarcante para la verdad y la justicia. Si no se instruye correctamente al niño en el hogar, Satanás lo educará por instrumentos elegidos por él. ¡Cuán importante es, pues, la escuela del hogar! CM. 103.

La familia es el punto más importante dentro de una sociedad, Dios ha dejado a la familia como un símbolo de unidad y afecto, donde se comparten ciertos comportamientos que no se ven fuera de ella. Tanto el padre como la madre, tiene una fuerte responsabilidad ante la sociedad, ante la iglesia y ante Dios con respecto a los hijos, ya que son considerados herencia del Señor (Salmo 127: 3).

Tanto el padre como la madre tiene una especial labor a realizar por los hijos y consiste en el tema de la educación. Educar es la labor más grande que tiene los padres, pues el hogar se convierte en la primera escuela para los pequeños, y las bases que se cimienten en los primeros años serán importantes para la vida futura de los hijos. Esta es la etapa cuando se debe enseñar el respeto, no solo hacia las personas, sino hacia los animales, el medio ambiente y por nuestro planeta, se debe enseñar la obediencia, siendo esta un factor determinante en la conducta de ellos, deben conocer la importancia de obedecer a Dios antes que a los hombres.

Es importante que los padres enseñen a los hijos sobre el dominio propio, para que aprendan a estar a la altura ante las circunstancias que les presente la vida y sean conscientes al tomar decisiones prudentes y beneficiosas.

Otro aspecto que se debe tener en cuenta es la enseñanza de la fe, es aquí donde se siembra la base del amor de Dios, esta semilla debe ser regada a diario a través del ejemplo, del estudio constante de la Palabra de Dios y la oración, debemos crear en los hijos el amor hacia Dios, que aprendan a vivir desde temprana edad su fe.

Tales tareas son responsabilidad de los padres, pues: “Por sobre todas las cosas cuida [su] corazón, porque de él mana la vida” (Proverbios 4: 23 NVI). Cuida los primeros años de tus hijos y Dios le guiará por el camino correcto.




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