Familia

 

 

LA DEDICACIÓN POR ELLOS

2020-02-04 Por: Pr. Juan Estrada 41

Padres y madres, tenéis una obra solemne que realizar. La salvación eterna de vuestros hijos depende de vuestra conducta. ¿Cómo educaréis con éxito a vuestros hijos? No reprendiéndolos, porque no hará ningún bien. Hablad a vuestros hijos como si tuvierais confianza en su inteligencia. Tratadlos con bondad, ternura y amor. Decidles lo que Dios espera que hagan. Decidles que Dios desea que se eduquen y se preparen para ser obreros con él. Cuando hagáis vuestra parte, podéis confiar que el Señor hará su parte. (CN 31).

Aunque la salvación es personal, nosotros como padres tenemos la responsabilidad de preparar a otros para que acepten al Señor como su Salvador personal. Con los hijos se tiene la gran tarea de prepararlos para su encuentro con el Señor.

¿Qué tarea responsable tenemos que hacer para cumplir con este objetivo? Las palabras del Señor que están escritas en las Sagradas Escrituras están allí para que podamos usarlas para enseñar, redargüir, corregir e instruir la manera de vivir una vida justa (2 Timoteo 3: 16).

No podemos pretender que la espiritualidad y la fe de nuestros hijos sea firme y constante, si nosotros mismos no la fortalecemos a diario. Es que como padres “[presentes] tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad,” (Tito 2: 7) “que [tus hijos] vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza” (1 Timoteo 4; 12). Este debe ser ejemplo que como padre y madre creyente deben ver nuestros hijos; si esto no está representado no podemos exigirles a ellos lo contrario.

Debemos prepararlos para que puedan encontrarse con el Señor, hagan que su fe, sea viva y eficaz, no hagamos que la fe sea para ellos una carga agobiante, sino que encuentren en ella fortaleza para los momentos difíciles.




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