Familia

 

 

FORJANDO UN CARÁCTER

2020-01-21 Por: Pr. Juan Estrada 23

Sobre los padres recae la obligación de dar instrucción física, mental y espiritual. Debe ser el objeto de todo padre, asegurar para su hijo un carácter bien equilibrado, simétrico. Esa es una obra de no pequeña magnitud e importancia, una obra que requiere ferviente meditación y oración no menos que esfuerzo paciente y perseverante. Hay que echar un fundamento correcto, levantar un armazón fuerte y firme, y luego, día tras día, adelantar la obra de edificar, pulir y perfeccionar. (CP 103).

Formar y educar a los hijos no es una tarea fácil, pues influye mucho el carácter de ellos, y este carácter es el que se debe moldear -no a nuestro gusto o interés, sino que sea más parecido a su Creador-.

El papel del padre y la madre en la educación de los hijos, juega el rol más importante en la vida de los hijos, pues todo lo que aprenda en los primeros años de su vida será un fundamento firme en el forjado de su carácter de adulto. Es por eso que se debe empezar con la enseñanza de valores que integren en su personalidad, a la cual se deben agregar principios que le ayuden no solo a la prudencia, sino al respeto, la integridad, la confianza y la seguridad en sí mismo. Ellos deben aprender la importancia de amarse a sí mismo como amar a sus semejantes, amar y respetar todo lo que les rodea.

La obra que se realiza en cada pequeño debe estar acompañada de una enseñanza espiritual, y que esta sea una base importante en su educación y debe ser tomado en cuenta con gran esfuerzo, paciente, perseverante y bondadoso para que pueda aprender no solo de la enseñanza, sino del ejemplo de ustedes.

Recuerda: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre” (Salmo 12: 3), el día final Dios preguntará, por aquellos que te dio, para que guardaras, cuidaras, educaras y prepararas para el reino de los cielos. 




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