Familia

 

 

EL CICLO VITAL DE LA VIDA 4

2019-09-24 Por: Pr. Juan Estrada 34

Es una gran alegría en el hogar cuando un bebé nace, “Benditos serán el fruto de tu vientre” (Deuteronomio 28: 4), además que ellos se convierten en bendición para el hogar, “Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa.” Salmo (127: 3). Ellos nacen con la capacidad de tener reflejos útiles. Por ejemplo, la búsqueda del pezón, ellos voltean la cabeza para introducirlo en su boca y usan la deglución que es lo que les permite tragar leche y otros líquidos sin asfixiarse.

El recién nacido también puede realizar una conducta de imitación de las expresiones faciales de los adultos, los niños responden haciendo lo que hacen los adultos. La conducta de la imitación desaparece en unas cuantas semanas para reaparecer de una forma más compleja tras muchos meses. Casi todos los recién nacidos responden al ver un rostro, escuchar una voz y al contacto físico con otra persona. Esto aumenta la capacidad de supervivencia, pues tienen completa dependencia de quienes lo cuidan.

Los bebes muestran diferentes temperamentos, por ejemplo, algunos lloran más que otros, otros son más activos, a otros les encanta ser acariciados, otros se retuercen en los brazos; hay quienes son muy sensibles a los estímulos del entorno, mientras que otros permanecen tranquilos sin importar lo que vean o lo que oyen.

En un estudio clásico de temperamento infantil, Alexander Thomas y Stella Chess (1977), identificaron tres tipos de Niños:

Los Fáciles: son afables adaptables, fáciles de cuidar y agradar.

Los difíciles: son malhumorados y muy activos; reaccionan en forma negativa y muy excesiva ante lo desconocido y las situaciones nuevas.

Los de lento arranque: son relativamente inactivos y tardan en responder en situaciones nuevas, pero cuando lo hacen sus reacciones son apacibles

A estos tres tipos, Jerome Kagan y sus colegas han agregado un cuarto niño: el niño tímido, estos niños son inhibidos, temeroso de todo lo nuevo y lo extraño. Su sistema nervioso raciona a los estímulos en una forma hipersensible.

Cuanta diferencia existe entre unos y otros, cada niño tiene su propia forma de ser, Dios nos creó diferentes a todos, desde que nos formó en el vientre de nuestra madre, Él puso un toque diferente en cada uno, nos puso temperamentos, características, bien escribió Jeremías, cuando hizo referencia a como nos conoce el Señor: “Te conocía aun antes de haberte formado en el vientre de tu madre.” (Jeremías 1: 5). El Señor nos conoce mejor que nadie.

Continuará…




ÚNETE A LA COMUNIDAD MANAPDC

¿Tienes alguna pregunta para nosotros?
Te queremos escuchar. Estás en familia.

ESCRIBENOS