Familia

 

 

EL SEÑOR EN EL HOGAR 5/5

2019-07-02 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 31

"… y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días". (Job 1: 5)

El relato bíblico nos cuenta que una vez: "Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y le nacieron siete hijos y tres hijas.  Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.  E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos.  Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días. (Job 1: 1-5) La preocupación de Job era que sus hijos se hubieran apartados de Dios y hubieran pecado contra Él. Porque Job sabía por experiencia propia que si la relación de sus hijos con Dios estaba bien, todas las cosas estarían bien

Una mala educación, una espiritualidad errónea, un falso concepto de disciplina, mucha malacrianza, el mal ejemplo en el hogar, la humillación, todas estas acciones pueden convertir la flecha en un bumerán (la palabra bumerán viene  de la palabra inglesa “boomerang”, es una especia de semicírculo que se lanza y en su trayectoria gira para regresar hacia el sitio donde salió).

Por ejemplo de este: Es Nerón, el emperador más sanguinario de Roma, el artífice de ese monstruo, fue su madre quien tuvo a su cargo su educación y su enseñanza. Cuando él llego al trono, fue la aplicación de todas  las enseñanzas   recibidas, desgraciadamente las cosas malas con el tiempo toman una fuerza incalculable. Si no se aprende a tener dominio propio con el paso de los años la actitud es peor.

Otro caso fue Napoleón, A su madre le fascinaba la guerra, cuando había conflictos, a la señora le gustaba divisar las batallas, le gustaba el sonido de los cañones, las guerras eran su pasatiempo. A su hijo le enseño mucho del arte de la guerra, cuando creció, sus tendencias fueron desarrolladas y utilizadas.

Los bumeranes, serán más frecuentes en la medida que nos acerquemos al fin del tiempo. En el periódico Los Ángeles Time, salió una nota que hablaba sobre un joven que demandaba a sus propios padres, por cerca de 50 mil dólares, la razón era porque por culpa de sus padres, él era una persona inútil. Ya que nunca le enseñaron la disciplina, siempre le dieron todo, y esa actitud había arruinado su vida y estaba inmiscuido en las drogas.

Casos similares serán frecuentes antes del juicio final, muchos se levantarán en el juicio, y acusarán a sus padres, que por culpa de ellos y la falta de disciplina y por su mal ejemplo, es que ellos se perderán eternamente. Esos bumeranes regresarán ante la presencia del Señor, donde los hijos se levantarán perdidos y dirán a sus padres por tu culpa hoy estoy perdido.

Los hijos son lo que ven, lo que oyen, lo que les enseñas. Dios quiere que se hagan hogares con fundamentos, y el fundamento principal debe ser el Señor.

"Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. (Salmo 127: 1)

Que Dios los bendiga y que les de la sabiduría y la inteligencia necesaria para dirigir a sus hijos. 




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