Familia

 

 

EL SEÑOR EN EL HOGAR 3/5

2019-06-18 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 28

 “He aquí, herencia del SEÑOR son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre Salmo 127: 3.

Este versículo es una hermosa promesa que Dios nos ha dado como herencia. Una herencia se define como un caudal de dinero, una pertenencia valiosa que hemos recibido, pero que, no nos correspondía, pero ha llegado a nosotros como un regalo. De esta forma los hijos llegan a ser una herencia del Señor, los hijos son una fortuna, algo inmerecido, algo valioso, definitivamente los hijos son de Dios, los hijos son prestados, los tendremos a nuestro lado por un determinado tiempo, son parte de la propiedad de Dios y estarán a tu lado mientras cumplan su ciclo, cuando el ciclo termine, saldrán del nido para formar su propio nido.

Existe un verso chino, si vas a estar en un lugar por un año, entonces siembra hortalizas, si vas a permanecer por cinco años, entonces siembra fruta, verduras y legumbres, si vas a permanecer muchos años, entonces ten un hijo, edúcalo, porque al fin del tiempo va a ser tu honra, tu apoyo, donde quiera que esté, será tu orgullo, tu imagen, tu bastón cuando hayas perdido la fuerza de la vida. Por eso las escrituras dicen, herencia del SEÑOR son los hijos. Son parte de la bendición del Señor, pero ellos tendrán que ir a su propio nido.

Mientras los hijos estén en la casa, tanto los hijos como los padres tienen derechos y privilegios.

Los hijos no eligen el hogar, es Dios quien lo planeo en su sabiduría.

Uno de los principales derechos de los niños es de ser alimentado muy bien. Desde que nacen empiezan a pedir este derecho. El humano no es igual que los animales, en documentales del reino animal podemos ver que lo primero que hace una ballena al nacer es comer por sí sola, al igual que otros animales. Cuando los hijos se van de la casa, ningún padre reclama el costo de alimentación; en un estudio realizado, se calculó la cantidad diaria de carne consumida por un joven entre 22 a 25 años, el estudio generó un resultado igual al consumo de 20 vacas, es el equivalente a tres elefantes. En cuanto al consumo de líquidos hasta los 18 años, es aproximadamente a la tercera parte de una piscina olímpica, el equivalente a 833 m3 (833 333 litro).

Otro derecho es la educación, el vestido, el derecho al respeto de su personalidad. Ya que no están hechos en serie; cada uno tiene su propia personalidad, uno es introvertido, otro extrovertido, el otro jovial, el otro serio y tranquilo, en fin, cada uno tiene su forma de ser, cada uno es diferente. Así que no se debe igualar a todos e intentar que todos hagan lo mismo, cada uno debe recibir un trato diferente.

Tienen derecho a su privacidad. Violar su privacidad puede generar conflictos con los hijos, y se puede perder la confianza. No se debe buscar entre sus cosas y en su habitación, respetar su correspondencia, sus llamadas telefónicas.

También se tiene la responsabilidad de velar por el desarrollo espiritual de los hijos, cada hogar debe tener un sacerdote, ya sea el padre o la madre tiene que tomar las responsabilidades espirituales en el hogar. Se debe crear un momento de oración en familia, ya sea cantando, leyendo la Biblia, algún folleto o libro cristiano, este espacio debe crear en cada hijo una plena armonía con el Señor.

Tiene derecho también a recibir amor, cariño, comprensión… cuando un niño no recibe estas atenciones, se van convirtiendo en personas hostiles.

Un padre escribió una carta a un consejero y dice así:

“Yo no sé porque mi hijo resulto ser un muchacho rebelde, realmente no sé en qué momento se me salió de las manos, no sé porque abandono los caminos del Señor; a este muchacho nunca le faltaba nada, todo lo que necesitaba se le daba con el mejor gusto. Todos los años lo mandaba a Miami, toda la moda la tenía, siempre tenía a su disposición el coche; le abrimos una cuenta corriente en el banco y hasta una tarjeta de crédito le dimos. No sé en qué momento se fue de las manos.”

La respuesta que recibió del consejero fue:

“Querido amigo, he leído su carta, veo que a su hijo le dio todo, menos amor, menos disciplina, nunca le enseñó dominio propio, no le enseñó el temor a Dios, ni el respeto y ahora esta arruinado.”

Que importante es el hogar, es aquí donde se echan los fundamentos, que serán los pilares de la salvación eterna.

Continuará…

Dios los bendiga.




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