Familia

 

 

LA BASE DE LA FAMILIA 2

2019-04-23 Por: Pr. Juan Estrada 19

En una pequeña población de China en el distrito de Yu-Yang, un joven compró un ejemplar del Evangelio según San Lucas en chino. Cuando llegó a su hogar, durante los siguientes tres días estuvo leyendo ese Evangelio sin ayuda de ningún predicador u otra persona cristiana. El Evangelio de San Lucas se posesionó de su vida de tal manera que el joven chino hizo a un lado todo lo que le estorbaba para estudiarlo; y entretanto estuvo esperando alguna indicación de Dios para saber qué debía hacer. En eso llegó un misionero a la villa y el joven chino descubrió con gusto que en otros países también sabían algo de Jesús.

Después, cuando el misionero Hsu Ming Chih encontró al joven chino descubrió que había aprendido de memoria el Evangelio de San Lucas; y lo mejor de todo, lo había aprendido de corazón, pues estaba practicándolo. Esto demuestra lo que puede hacer un solo ejemplar del evangelio. Cada vez que doy un evangelio creo que producirá un buen resultado.

Que historia fascinante la de este joven chino, esperó con ansias que Dios le mostrara el camino correcto, y Dios mismo le dirigió a hacer su voluntad a vivir un evangelio práctico. 

Abrahán, dejando todo atrás partió de su tierra  hacia lo desconocido, sin saber que le esperaba, salió sólo con la esperanza de recibir lo que se le había prometido, y a sabiendas que a través de él podían ser bendecidas las familias que estuvieran a su alrededor. La vida de este patriarca se enclava en un punto importante y este punto es su fe, fue a través de ella que pudo hacer todo lo que se le indicó y fue también a través de esta que mantuvo una relación con Dios.

¿Fue Abrahán un ejemplo para las familias que lo rodearon? Como humano se equivocó muchas veces, quiso ayudar a Dios con su descendencia al procrear un hijo con Agar (Génesis 16), el resultado de esta acción fueron problemas entre Agar y Saraí, el Ángel del Señor tuvo que intervenir para que el hijo de esta mujer no fuera despreciado. Otra situación fue el encuentro de Abraham con Abimelec, cuando le dijo que Saraí era su hermana y no su mujer (Génesis 20). Esta acción casi le cuesta la vida, Abraham.

Aún en la imperfección del testimonio Dios los usa para impresionar corazones, tal como el del señor Hone, aquel hombre ateo, que fue impresionado con las palabras de aquella niña sobre la lectura de la Biblia, o el intrépido valor de dejarse impresionar con el Evangelio de San Lucas. 

No importa cuán débil creas que es el testimonio de tu familia, si lo haces realmente con amor y con fe, Dios perfeccionará aquel simple testimonio en uno poderoso, que sea capaz de rescatar a otros de la oscuridad del pecado y traerlos a su luz admirable.

Cómo familia, ¿Están dispuestos a ser un testimonio para los que te rodean? ¿Han puesto en práctica la buena relación con su Señor? Si en casa no hay armonía cristiana, es el momento de empezar a crearla; orad, cantad y leer las escrituras juntos y descubrir en ella, la misión que Dios tiene preparado para tu familia.




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