Familia

 

 

LA BASE DE LA FAMILIA 1

2019-04-16 Por: Pr. Juan Estrada 24

El señor Hone, quien era ateo, mientras recorría los caminos del país de Galesa a pie, una tarde cansada y sedienta se detuvo en la puerta de una choza, donde una niña estaba sentada leyendo un libro. Le pidió el viajero que si le podía dar agua y la niña le contestó que sí gustaba pasar, su madre le daría también un vaso de leche. El señor Hone entro en aquel humilde hogar donde descansó un rato y satisfizo su sed. Al salir vio que la niña había reanudado la lectura, y le preguntó:

¿Estás preparando tu tarea pequeña? No señor -contestó la niña-, estoy leyendo la Biblia. Bueno ¿Te impusieron de tarea que leyeras unos capítulos? Señor, para mí no es tarea leer la Biblia, es un placer.

Esta breve plática tuvo tal efecto en el ánimo del señor Hone, que se propuso leer también la Biblia, convirtiéndose en uno de los más ardientes defensores de las sublimes verdades que ella enseña.

A través de esta pequeña anécdota, podemos encontrar que dentro de la familia sólo existe un fundamento que le ayuda a mantenerse firme, en aquel humilde hogar habían encontrado que, si Dios era la base de la familia, ellos podían ser bendición para otros y así mismo llegar a testificar de las verdades eternas del amor de Dios, su método era sencillo y simple, "el testimonio".

Si la familia está unida, los lazos son más fuertes, ya que estos hacen que juntos puedan ser fuertes testimonios del amor de Dios -ante esto quiero decir que nos estamos refiriendo a familias creyentes-. Si la familia creyente cumple con los propósitos de Dios, como: practicar la oración, leer la Biblia, cantar, vivir conforme a la voluntad de Dios, y ser temerosos del Señor, entonces podrán ser testimonio vivo para las familias no creyentes. Y como serán un testimonio, pues los demás verán el comportamiento que tienen, como viven, como se comportan, como se relacionan con los vecinos, aun más, el trato a sus hijos dentro de casa como en público, y más aún el trato a la naturaleza.

Recuerdas la historia de Abrahán, también conocido como el padre de la fe, pues creyó al Señor y fue a donde no sabía. Abram y Saraí eran una pareja sin hijos, formaban una pequeña familia, aparentemente no tenían futuro pues no podían tener descendencia, debido a la esterilidad de Saraí. A pesar de su situación ellos confiaban en Dios, y Él le hizo varias promesas que se cumplirían con sus descendientes. La duda le causa risa a Saraí, porque no creía que a su edad pudiese tener un hijo, fue grande su sorpresa cuando Dios le dio a su primogénito.

La segunda promesa era un estimulo muy grande, pues ellos llegarían a ser una bendición para los demás. Dios le dijo a Abraham: “… ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!” (Génesis 12: 3 NVI). Me gusta como lo traduce la NVI, me gusta que diga a las familias, pues son las familias las que forman una sociedad, un pueblo, una nación.

Dios quería que la familia de Abraham creciera para ser una bendición, que cada familia que saliera de la simiente de Abraham, fuera influencia a los demás, ¿Cómo podrían ser de gran influencia a las otras familias? A través de la relación entre ellos y Dios.




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