Familia

 

 

EL VALOR Y LA INFLUENCIA DE UNA MADRE 2/3

2019-01-08 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 26

EL DOLOR DE UNA MADRE   

“E invócame en el día de tu angustia; te libraré, y tú me honrarás” (Salmo 50: 15).

 Al mencionar a las madres de la Biblia, no podemos dejar de recordar a una respetada madre del pueblo judío: Raquel. El término madre por lo general, está asociado con sufrimiento, sacrificio, abnegación, angustia y por supuesto con amor, ternura y paciencia. Todas estas virtudes y desafíos son intrínsecos a la maternidad; así que bajo este contexto vamos a encontrar a Raquel la esposa de Jacob. Varias circunstancias ubican a Raquel en un marco muy desafortunado. 

En primer lugar, Raquel tuvo la desgracia de ser una mujer estéril y vivir en una cultura donde no tener hijos era símbolo de desgracia y maldición.  Tuvo la amarga experiencia de tener que compartir a su esposo con una rival; cuando al fin logra tener hijos, muere en su segundo parto; mientras se le escapaba la vida, moría llorando por sus hijos, ese llanto triste, angustioso y lastimero de una Raquel que agoniza, llego a ser un símbolo nacional del pueblo hebreo, en relación con sus continuos destierros, su cautividad y aún el trágico holocausto vivido recientemente.

La última vez que la Biblia menciona el llanto de Raquel, fue en la ocasión de la matanza de los niños, en tiempo del rey Herodes, en los días del nacimiento de Jesús. El evangelista San Mateo al referirse a este exterminio infantil escribió lo siguiente: "Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron” (Mateo 2: 17-18).

Raquel,  en  nuestros días, es un noble símbolo de todas las madres que hoy también lloran  desconsoladamente por sus hijos. Hoy, esas madres lloran porque sus hijos tercamente andan por caminos torcidos y muy equivocados, caminos  devastadores y mortales cómo: las drogas, la prostitución, la homosexualidad, el alcoholismo; lloran al ver a sus hijos arruinados por un matrimonio imprudente o una familia deshecha y separada; lloran al ver a su hijo detrás de una reja o lloran tal vez por el hijo muerto, sufren por lo recuerdos del hijo ausente, para todas esas madres sufrientes,   Dios les trae palabras de consolación, oramos para que el Dios de Israel les asista personalmente, y les traiga la alegría que tanto necesitan en el día de hoy, que Dios levante su estado de ánimo y su autoestima.

Continuará…

El Señor les bendiga.




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