Familia

 

 

PRINCIPIOS DEL MODELO DE DIOS PARA LA FAMILIA 5

2018-12-18 Por: Pr. Jorge Robleto 31

“Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deuteronomio 6: 8-9).

Cuarto principio. – Debe repercutir en la sociedad.

Los postes de tu casa son una referencia de la casa, tus puertas, se refiere a las de la ciudad; la palabra de Dios no sólo debe quedar en lo privado de la familia, sino que debe impactar y afectar al resto de la comunidad de una manera positiva. Dios quiere gobernar las acciones, por eso dice: “Y las atarás como una señal en tu mano”, no es el hecho de una pulsera, sino que, a la hora de actuar, las acciones estén reguladas por la palabra de Dios.

Los padres que no educan a sus hijos conforme a la voluntad de Dios, actúan irresponsablemente, y esto tiene como consecuencia niños desorientados y desadaptados que en su futuro pueden caer en la delincuencia, Dios quiere que se formen familias que impacten positivamente a la comunidad, no solo con las acciones, sino que vean que Dios gobierna nuestros hogares y nuestros pensamientos.

La frase “Estarán como frontales entre tus ojos” no significa traer una diadema con textos, sino que nuestros pensamientos, sean los pensamientos de Dios, Salomón escribió: Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él.” (Proverbios 23: 7). El hombre llega a transformarse en lo que piensa, el niño, el joven, llega a trasformase en aquello que piensa, es por eso que dice: “Estarán como frontales entre tus ojos” que tus pensamientos y tus acciones sean dirigidos por la palabra de Dios. Antes de hacer una mala acción, debemos pensar si esa acción es gobernada por Dios.

La familia que tiene a Dios en su mente y en su corazón, va a afectar positivamente a la sociedad. Dios, quiere gobernar tu hogar, tu familia, cuando Él la gobierne, no habrá nada más importante para el esposo que su esposa, no habrá nada más importante para los padres que sus hijos, no habrá nada más importante para los hijos que sus padres, como resultado podemos llamar al hogar: “Dulce hogar.”

“Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia” (Salmos 127: 1).

“Padre te presentamos a cada familia, a cada hijo, hija, esposa, esposo, que a cada uno al haber leído este mensaje, puedan albergarla en sus corazones, porque tú quieres que la palabra tenga efecto personal e individual, y como resultado tenga efecto hacia los hijos y hacia la comunidad, en el nombre de Jesús, Amén”.

Que Dios los Bendiga




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