Familia

 

 

LOS PADRES TAMBIÉN FUIMOS ADOLESCENTES

2018-11-06 Por: Autorización de Jóvenes Cristianos.com 18

Todos recordamos historias de nuestra adolescencia de vez en cuando. Trate de recordar una en este momento, una experiencia que haya causado conflicto en la familia, y que te haya dejado marcado.

Alguna travesura, una escapada, un castigo, una humillación,... Todos tenemos historias guardadas de nuestra adolescencia, algunas que son recuerdos divertidos, pero para otros fueron años terribles.

Es muy probable que después de haber recordado, aún hoy en día sienta la angustia que le genero en aquel momento, se le revuelva hasta el estómago. Hoy en día siendo una persona más madura, pensará ¿cómo hice esto?, y reflexionará, pero volviendo a su adolescencia, es muy seguro que haya sido un momento horroroso.

Para poder entender y comprender a su adolescente es muy importante recordar su propia adolescencia, entre más recuerde, más estará conectado con esta época de su hijo (a).

Para su adolescente es muy importante que usted se identifique con él, que aunque no lo entienda lo respete y lo escuche, que usted se identifique con lo que le está sucediendo en esta etapa. Como adultos jamás entenderemos por qué se comporta su hijo adolescente así, pero al ponernos en sus zapatos, por medio de nuestros recuerdos, podemos por lo menos imaginar la etapa que están abordando.

¿Cómo hubiese sido nuestra propia adolescencia, si nuestros padres nos hubieran comprendido y guiado de una mejor manera?, muy posible nuestras decisiones hubiesen sido menos dolorosas y hubieran dejado menos de marcas.

Ahora no sólo estaremos ayudándolos a ellos, sino que estaremos ayudando a que nuestra familia no pasé por un cataclismo adolescente, dejándonos a todos afectados.

Para los adolescentes es muy importante saber que sus papás, también pasaron por crisis de adolescencia y es bueno contar una que otra anécdota inteligente.  Recuerde que los adolescentes se mueven por conveniencia a su propio interés, así que tenga cuidado si alguna anécdota suya la puede utilizar en su contra más que en beneficio, por lo que no es recomendable, contar todas sus grandes historias, si desea hacerlo, busque a alguien igual de maduro que usted, que puedan reírse recordando.

El motivo principal de recordar su adolescencia es para que así pueda conectarse con su hijo(a). Para que pueda comprender qué está  pasando en ellos, y cómo se sienten. Recuerde también cómo era su relación con sus padres, si benefició o por el contrario provocaron crisis más grandes. Trate de conocer a su adolescente, sin buscar  cambiar su forma de ser, si ellos descubren que sus motivos de acercamiento  son para controlarlo o hacerlo cambiar, olvídese de que tendrá   confianza en usted. Escúchelo, deje que se exprese y le cuente de sus experiencias o problemas, evite dar sermones y decirle que esto esta malo que haga esto… Las personas en general aprende más de las experiencias propias que del conocimiento externo, por lo que deben equivocarse para aprender.

Si escuchamos estamos generando que el adolescente:

1.  Expresa lo que le esta atormentando o preocupando.

2.  Se escuche a sí mismo, y analice sus propios problemas generando soluciones a corto plazo.

3. Pida ayuda y ahí sí puede ayudarle a que tomé sus propias decisiones pero sabias e inteligentes.  

4.  Genera un vínculo con los padres que al mismo tiempo abre puertas a que haya confianza.

5.   Sabremos qué está pasando en ellos y cómo ayudarlos de manera sigilosa o se pudiera decir hasta subliminal.

Ahora, no vaya a obligar a su hijo a que le hable o le diga lo que le pasa, sino exprésele que está ahí para escucharlo, que quiere saber de él y de lo que pasa, pero a su tiempo. En fin que cuente con usted cuando lo necesite y cuando no también. Exprésele su amor, y explíquele que para usted también es nuevo tener un hijo adolescente, que ocupan los dos aprender. Evite hablar mucho, busque actividades como salir a comer un helado, ir al cine, jugar a la pelota, jugar un juego de vídeo. Busque un espacio en el que puedan comunicarse abiertamente. Al principio será poca la comunicación pero mientras se sienta más cómodo incrementará. Y lo más importante de todo, oré todos los días por su hijo(a) adolescente, pídale a Dios aumente sus capacidades para comprenderlo y aceptarlo,  quién mejor que Dios que es un padre amoroso, que nos entiende y ama a pesar de. Entréguele la vida de su hijo(a) a él, y que él guíe sus pasos.

Esto es lo mejor que puede hacer por su hijo(a), dejar que Dios lleve el control de su familia.

Autor: Andrea Carrillo de Contreras

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