Familia

 

 

LA ARMONÍA FAMILIAR INTERRUMPIDA 6

2018-09-25 Por: Pr. Juan Estrada 23

EL HIJO DE CASA

Te has preguntado alguna vez ¿Cómo son mis hijos? antes de responder a esta pregunta, se debe tener en cuenta lo siguiente, “los hijos que tenemos son regalo de Dios...” (Salmo 127: 3 TLA)

 

En un tema anterior hablamos acerca de los hijos que tienen un mal comportamiento hacia los padres, y concluimos diciendo que esa actitud es el resultado de la mala educación inicial de los hijos (Si aún no lo has leído, sigue este enlace: manapdc.com/section-showpost.php?post=365). El tema de hoy a diferencia del anterior, tiene que ver con “los hijos consentidos o mimados.”

Cuando nace un hijo, el hogar se llena de felicidad y la vida de los padres cambia por completo, regularmente, los padres quieren darle todo lo que sea posible a su bebé para que no le falte nada, en ocasiones hay padres que piensan que, “tiene que darle a su hijo todo lo que él no tuvo en su infancia.”

La frase puede tener puntos de vista diferentes según el tiempo en que se diga, un padre que creció en los años 80 y 90 y tiene a su hijo en el 2016; sus necesidades faltantes de niño, pueden estar enfocadas en lo material como tener más juguetes; sin tener en cuenta los beneficios de la época, como por ejemplo: que él y sus amigos podían jugar en la calle. El otro punto de vista se basa en un niño que crece durante el año 2005 y 2015 y cuando tenga a su hijo, lo faltante en su infancia puede ser el tiempo de calidad dada la ausencia de sus padres, circunstancia existente, porque ambos padres trabajan para darle a su hijo lo que ellos no tuvieron en la infancia. De esta forma se crea una cadena interminable.

El mantener la cadena de preocuparse por suplir las necesidades de los hijos reflejando sus propios déficits debe ser cortada. Para poner fin a las necesidades infantiles y suplir una mejor calidad de vida (educativa, social, moral, física y espiritual) y darle al niño lo que realmente necesita, para cubrir sus necesidades que lo harán una persona útil en el futuro.

Otra razón por la cual no se debe mantener la cadena es porque en ocasiones se crían hijos consentidos o mimados; donde se les ofrece y se les da todo. (Quiero dejar claro que no estoy diciendo que se debe desatender las necesidades de los hijos, sino que se debe ser prudente con lo que se les da).

Quiero relacionar lo escrito con una historia de la Biblia, la historia de Benjamín, el joven había ocupado el puesto de su hermano José que había desaparecido, su padre le había dado más de lo que necesitaba, cuando sus hermanos habían ido a Egipto en busca de comida, el encargado de vender los alimentos les dijo que deberían llevar a Benjamín si querían volver a comprar y volver a ver a su hermano que había quedado como garantía. Su padre no quería dejarlo ir, pero después de muchos días, por fin acepto en dejarlo ir, entonces fueron a Egipto y compraron alimento, y en su regreso a casa encontraron en el saco de los alimentos de Benjamín una copa, sus hermanos mayores, buscaron la manera de solucionar el problema, hasta dijeron que si el joven no volvía a casa su padre podría morir (Génesis 42-44).

Esta historia nos relata el apego que creó su padre con el joven, el apego creado entre los padres y uno de los hijos puede afectar las relaciones entre los hermanos, como ya conocemos la reacción de estos mismos hermanos hacia José.

Otra historia también de la Biblia, nos relata la historia de dos hijos, el menor exigió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, su padre accedió y le dio lo que le correspondía. Pero no hablaremos de él, hablaremos de su hermano mayor. El cual no había entendido que todo lo que tenía su padre le correspondía y no entendía que su padre le había dado lo que necesitaba.

Ambos padres, tanto el de Benjamín, como el de este hermano mayor, habían dado lo que ellos consideraban mejor para su respectivo hijo. El primero limitaba las acciones de su hijo de no dejarlo ni si quiera salir más allá de su territorio, el segundo había dado la parte que le pertenecía a su segundo hijo y todo lo demás era del primero sin que este fuera consciente de ello.

Ambas historias nos enseñan que en ocasiones los hijos no entienden aquello que se les da, es decir, no solo consiste en darles cosas materiales a los hijos. La razón de darles, es enseñarles a que aprendan a compartir, y ser agradecidos con lo que tienen. No es darle, para suplir su necesidad de objetos materiales, sino, para que aprendan a vivir con lo que tienen.

Se debe empezar a reescribir la historia de la paternidad, empezar como si fuesen los primeros padres del mundo, debemos empezar a darle a nuestros hijos, aquello que supla sus necesidades físicas, emocionales, morales y espirituales, si damos estos regalos a nuestros hijos, ellos podrán suplir esas mismas necesidades a sus hijos, creemos una nueva cadena.

En su palabra Dios dejo escrito que, Él quiere que tengamos una vida, y que la vivamos plenamente (Juan 10: 10). Querido lector, demos la oportunidad a nuestros hijos de vivir plenamente y en armonía en el hogar. 




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