Familia

 

 

LA ARMONÍA FAMILIAR INTERRUMPIDA 5

2018-09-18 Por: Pr. Juan Estrada 23

LOS ACREEDORES ESTÁN EN LA PUERTA

La Biblia cuenta la historia de una familia formada por dos hijos, por la madre y el padre (2ª Reyes 4: 1-7).

El relato menciona que el padre formaba parte de la comunidad de los profetas de Israel, era considerado un hombre noble, piadoso y temeroso de Dios, básicamente era una persona entregada a Dios y a su familia. Hacía todo lo necesario para que en casa no faltase nada, siempre buscaba la forma para dar a sus hijos y a su mujer lo necesario para vivir. Un día la desgracia llego a casa, el padre quien era el sustento de la familia, falleció, su mujer tenía que hacer frente a todos los problemas que vendrían después.

Para completar el infortunio de la familia, un acreedor fue a la casa de la mujer, a cobrar las deudas que su marido tenía con él, las opciones eran pagar o tomar como esclavos a sus hijos para cubrir la deuda.

Esta misma historia se repite el día de hoy, la crisis económica mundial afecta a muchos países como: España, Grecia, Venezuela, Argentina, Nicaragua, México, USA, Hong Kong, Japón, Sudáfrica, Egipto y muchos más han sido afectados por ésta; esta crisis ha llevado a muchas personas a perder sus empleos, trayendo como resultado que muchas familias tengan que perder casi todas sus cosas (por no decir todo), los acreedores vienen a las familias y quieren recuperar las deudas, las opciones son similares, pagar o quitarle sus propiedades, dejando a muchas personas en la calle.

Es triste ver la situación de personas que han tenido que optar por vivir en la calle, buscando los comedores sociales o los albergues para dormir. Otros emigran a otros países para buscar una nueva oportunidad, algunos teniendo que tomar la decisión de separarse de su familia. Muchos de los que emigran pasan situaciones difíciles y en ocasiones no lo comentan a sus familias para no preocuparles, siempre buscando la forma de enviar recursos a sus seres queridos.

La historia continúa narrando que la mujer se acercó a buscar la ayuda de Eliseo, el profeta de Dios, le dijo que él no podía hacer nada, pero que Dios podía hacer más de lo que ella podría imaginar, la mujer no tenía nada que ofrecerle, lo único que tenía era una vasija con algunas gotas de aceite, estas gotas de aceite eran más que suficiente para Dios, eran el medio para dar la libertad a la mujer y a sus hijos. Lo único que tenía que hacer era conseguir de sus vecinos muchas vasijas vacías, entrar en casa con sus hijos y rellenar las vasijas vacías con la vasija de las gotas de aceite, cuando se llenaron todas las vasijas, el aceite ceso; el aceite fue vendido y con las ganancias pagaron a sus acreedores y volvieron a tener la libertad, que antes habían tenido.

Ante la necesidad, Dios te pregunta ¿Qué me puedes ofrecer? No es que Él quiera quitarte lo último que te queda y darte el golpe final o de arruinarte más, Dios te hace esa pregunta ¿Por qué quiere medir la fe que tienes?, y según tu medida, Él te dará lo que necesitas para ti y tu familia. Dios sabe las necesidades de tu familia, sólo te pide que te acerques confiadamente a Él, y le puedas ofrecer lo mejor de ti, que le puedas ofrecer tu corazón, que esperes la mejor recompensa que Él te dará, su palabra dice no hay ninguna “...Gente honrada viviendo en la miseria, ni tampoco que sus hijos anden pidiendo pan” (Salmo 37: 25 TLA). Dios desea bendecirte y quiere darte según la medida de tu fe.

Podemos concluir preguntando ¿Qué le podemos ofrecer a Dios cuando no tenemos nada? Medita en tu respuesta y espero que tu vida cobre sentido y la esperanza pueda renacer en tu corazón, porque al lado de Jesús todas las cosas son para bien.

 Que Dios te bendiga y que sea tu fortaleza en tus momentos de flaqueza.




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