Familia

 

 

EL CORAZÓN, UN JARDÍN PARA CULTIVAR

2018-05-08 Por: Pr. Juan Estrada 24

Escribió Salomón “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida” (Proverbios 4: 23 NTV), cuida, protege tu corazón, el corazón es como un jardín, el cual tiene sus propias necesidades, para que este pueda determinar correctamente el rumbo de la vida, primero se debe de tener en cuenta que quiere sembrar y que cantidades quiere cosechar.

Lo primero que se tiene que hacer, es arar la tierra para que esté preparado para recibir la buena semilla y esta pueda dar su fruto, al empezar a sembrar se debe de tener cuidado de no depositar más semillas de las necesarias en un mismo surco y así evitar un futuro desastre. Hace tiempo escuche una pequeña historia, que trata sobre una niña que visitó a su abuelo por vacaciones. Un día la pequeña quería acompañar a su abuelo al campo a sembrar, cuando llegaron al sitio, su abuelo le explico cómo se hacía, y le dijo que en cada surco debía poner cinco semillas, y así sucesivamente con los demás, ese día su abuelo le dijo que tenía que salir un rato, y le pidió que ella siguiera, así que en cada surco ponía cinco semillas, cuando  había pasado el tiempo y había avanzado, vio que el cubo de las semillas no se vaciaba, así que pensó en poner seis semillas en lugar de cinco, después de un rato volvió a ver el cubo y este no se vaciaba y decidió agregar dos semillitas más a cada surco, y pasaba la misma situación, hasta que decidió echar un puñado en cada surco, y luego dos, cuando ella se dio cuenta el cubo estaba vacío, cuando su abuelo regresó se sorprendió de que hubiese acabado de sembrar todo el campo, y que se hubieran terminados las semillas. Pasó el tiempo y cuando germinó, nacieron y crecieron las plantas, parte del campo no tenía nada, y otros sitios había una excesiva población de plantas.

Al igual que la historia no podemos sobre poblar el jardín del corazón, debemos hacer todo lo correcto para que todo nazca, crezca y se desarrolle correctamente y de su fruto a uno por mil. También hay que tener en cuenta de la necesidad de hacer una constante limpieza, arrancar la mala hierba, para que no dañe el cultivo principal.

Si aprendemos a cultivar de forma correcta el jardín del corazón podremos estar mejores en todos los ámbitos de la vida. Debemos considerar siempre que Dios es quien nos da la sabiduría para hacer de nuestra vida un espacio para ser mejores personas, porque lo que hay dentro de ti, saldrá con tus palabras y acciones, y que mejor si de ti salen las cosas buenas, como amar a tus hijos, a tus padres, a tus semejantes y sobre todo amar a Dios.

¿Estás cultivando tu corazón de forma correcta? Recuerda que en esta vida sólo hay un jardinero que puede limpiarte de toda la maleza y ese es Jesucristo, tu redentor.




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