Familia

 

 

LA MISIÓN NO ES TRANSFERIBLE

2018-04-10 Por: Pr. Juan Estrada 20

Los padres son responsables de sus hijos ante Dios y ante el mundo, nadie puede transferir esta responsabilidad. Los padres deberían de mantenerse primero en el buen camino, hay que recordar que el ejemplo es el primer testimonio que aprenden los hijos. Se debe tener en cuenta que lo que prácticas, tu hijo también lo practicará.

Por lo tanto, como padre o madre, tienes la responsabilidad de empezar a edificar el carácter de tu hijo, y por la tanto no se lo debes confiar a nadie más, ni los abuelos, ni los profesores, ni el pastor, ni la sociedad deberían formar a tu hijo. Ustedes son responsables ante Dios de esta tarea asignada.

En el libro de Proverbios está un texto que dice: “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22: 6). El texto inicia diciendo “Instruye” otras versiones dicen “educa, dale, enseña o dirige,” en ninguna parte dice delega, es el deber de enseñar o dirigir o instruir una responsabilidad para cada padre y cada madre. Aunque no es una tarea fácil, Dios ha dejado instrucciones claras para cumplir la misión de la paternidad y la maternidad.

Primera. Enseñar a amar. El Señor les pide a los padres que ellos deben aprender a amar a Dios, primeramente, y el amor que le profesen al Señor debería ser un amor completo tal como lo relata Deuteronomio 6: 5 cuando dice: “amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” y el texto continúa diciendo “Y estas palabras […], estarán sobre tu corazón;” ¿Cuáles palabras? Las de amaras al Señor con todo tu ser, y estas palabras que ÉL Señor te ha indicado, se cumplen en una misión para ti, pues tu “las repetirás a tus hijos” ¿dónde?“ Estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deuteronomio 6: 6-7) ¿Cuándo?“Todos los días de tu vida” (Deuteronomio 4: 9). Todas estas cosas no se deben apartar de tu corazón, si enseñas a tus hijos el principio más importante del universo, tendrás la dicha de que estas empezando a cumplir la misión que Dios te dejó como padre o madre.

Con la primera parte será más fácil poder instruir a tus hijos o hijas en el buen camino.

Segunda. Crecer ante los demás. Otra parte de la misión paterna y materna es ayudar a crecer a tu hijo, en un ambiente sano, que le aporte sabiduría e inteligencia.

Hay un relato bíblico que dice: “El niño crecía y se fortalecía en espíritu” (Lucas 1: 80); el texto de aquí está hablando de Juan, aquel varón que preparó el camino del Mesías. La Biblia no hace mención de como fue el desarrollo y crecimiento de Juan, sólo dice que crecía y se fortalecía en espíritu. Su padre era sacerdote del templo de Jerusalén, y él enseñó a su hijo los principios que Dios había establecido a Israel como nación elegida, sin duda lo crio y lo educó en el temor del Señor, a vivir conforme a la voluntad de Dios. El conocimiento que aprendió Juan le ayudó a preparar los corazones del pueblo, para su encuentro con Él.

Ayudar a crecer a tu hijo o hija, es enseñarle los principios que Dios ha establecido, que aprenda a amar a Dios, a amar a sus semejantes, que aprenda a ser fiel y temeroso de Dios. Enséñale la verdadera libertad que sólo puede encontrar en el Señor y que crezca en estatura y en sabiduría ante los ojos de los hombres y sobre todo de Dios.

La misión materna y paterna no es negociable, ni transferible, por lo tanto, llega a ser una tarea que se debe cumplir, porque cada padre y cada madre dará cuenta de la educación de su hijo delante de Dios.

Prepara a tu hijo para este mundo, pero sobre todo para el venidero, que el Señor te bendiga.




ÚNETE A LA COMUNIDAD MANAPDC

¿Tienes alguna pregunta para nosotros?
Te queremos escuchar. Estás en familia.

ESCRIBENOS