Familia

 

 

LOS PLANOS REFORMADOS

2017-12-12 Por: Pr. Juan Estrada 16

En la creación Dios estableció dos instituciones eternas, el matrimonio y el sábado, ambos son símbolo de su poder creador. Con el paso del tiempo estas instituciones han sufrido grandes cambios por mano del hombre, la religión y la política se han inmiscuido en asuntos eternamente sagrados, y se han modificado al gusto del hombre.

El matrimonio, ha sufrido contrapartes como el celibato, promovido por muchas religiones, la creación de parejas del mismo sexo y el vivir en estado de hecho sin haberse comprometido delante de Dios al contraer matrimonio. La segunda institución ha sido pisoteada por el hombre cambiando y sustituyendo el día sagrado por otro como el viernes o domingo. Ambas instituciones han perdido su verdadero significado original.

Pero a pesar de todo lo que sucede, Dios siempre ha tenido un remanente que sigue en el cumplimiento de sus mandamientos y de las instituciones creadas por Él, y hoy el Señor nos llama a ser reparadores de portillos, el profeta Isaías escribió: “Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.” (Isaías 58: 12).

¿Qué significado encontramos en el texto anterior? ¿En dónde se empieza a reparar las instituciones que Dios estableció? Llegaremos a ser llamados reparador de portillos escribe el profeta, el lugar más apropiado es en la familia; en la familia debe haber personas que realmente estén interesados en reparar lo que se ha dañado, la familia es el lugar perfecto para enseñar a los hijos sobre los verdaderos principios de Dios, para dar énfasis a la importancia del matrimonio.

¿Qué debemos empezara a restaurarle a la familia? como cristianos deberíamos crear dos frentes, un frente interno y otro externo, ambos deberían congeniar para crear un conjunto para fortalecer los lazos rotos.

Dentro del frente interno, los padres son los principales pilares en la educación de los hijos, la relación, los tratos, las muestras de afecto, la correcta solución de problemas y la igualdad, son puntos a favor, puesto que los hijos desearan querer tener un matrimonio igual o mejor que el de sus padres, a diferencia de los hogares rotos, donde los hijos ven al matrimonio como una cueva de problemas.

Otros de los factores que ayudan al frente interno es la ayuda que encontramos en nuestra iglesia, muchas iglesias crean programas para fortalecer los lazos familiares entre esposo-esposa, padres-hijos, entre estas actividades, están los campamentos de familia, viaje de padres con sus hijos, seminarios y talleres que ayudan a mejorar las relaciones y fortalecer los lazos que se han debilitado en el hogar.

El factor externo, es reflejar lo que hemos vivido en el hogar, deberíamos mostrar a nuestros vecinos y amigos, que nuestro hogar es un lugar donde se puede encontrar lo que se necesita para estar felices, para sentirse amados, es hacer proselitismo con nuestra familia, para que otros hogares quieran saber cuál es el secreto de nuestra buena familia.

Reparar el portillo de la familia, según el principio establecido por Dios, es el fundamento del hogar cristiano. Es nuestro deber, ser familias ejemplares que representen la armonía de hogares donde reina no solo el amor verdadero, el afecto y el cariño, sino que también reflejen el verdadero carácter de Dios a las familias que nos rodean.

El evangelio no solo se basa en predicar y enseñar a otros a ser discípulos de Jesús, el evangelio también es reparar los portillos rotos, ayudar a otros a recobrar el sentido de la familia, en la manera que lo hagamos, hacemos la obra que el Señor nos ha dejado en las manos. Seamos familias dignas de imitar.




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