Familia

 

 

LA FAMILIA 2: "Y SU VIDA ESPIRITUAL " (2a. parte)

2017-06-27 Por: Pr. Juan Estrada 16

El Señor nos deja elegir y nos permite que tomemos una decisión, nos dice: “que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30: 19); es a través de las escrituras que podemos aprender a decidir y a elegir entre lo bueno y lo malo, el Señor nos insta hoy a elegir la vida, el camino correcto, que solo encontramos en Jesús, quien dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mi” (Juan 14: 6), cada uno tiene la oportunidad de elegir, elijamos la vida y empecemos a construir una vida espiritual basada en el amor de Dios.

El texto continúa diciendo “para que el hombre de Dios esté capacitado y completamente preparado para hacer toda clase de bien.” (2ª Timoteo 3: 17 DHH)” no podemos aprender a hacer el bien si no hemos elegido hacerlo. Para llegar a ser capacitado como el hombre de Dios, es necesario que separemos de nuestra vida aquello que nos aleja de nuestro Señor, por lo que "sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.”(1ª Timoteo 6: 11). Los que deciden de corazón ser vistos y conocidos como hijos de Dios son aquellos que realmente permiten que las Escrituras desarrollen la función de una persona adecuada y preparada para todo lo que se refiere a ser un verdadero hijo de Dios, que se mantenga siempre preparado para dar el mejor servicio a otros con quienes comparte las bendiciones que Dios le ha dado.

Al mezclar las enseñanzas de las Escrituras con la buena elección, estamos construyendo nuestra vida espiritual, no basada en fabulas como escribió Pedro sino en una experiencia personal con nuestro Salvador. Que sea el estudio de su Palabra escrita, una ayuda para crecer en Cristo, que cada día aprendamos que fuimos "rescatados de vuestra vana manera de vivir” (1ª Pedro 1: 18), que hemos nacido a una nueva vida con Nuestro Señor. “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos” (Deuteronomio 4: 9). No debemos olvidar lo que hemos aprendido, aun los que se alejan del Señor en algún momento de sus vidas se dan cuenta de lo que aprendieron de Jesús en las escrituras.

La próxima semana continuaremos…




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