Estudios biblicos

 

 

DATE A TI MISMO COMO OFRENDA 2

2017-03-20 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 15

“… de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10: 8).

 

6.- Cuando damos con disgusto o desagrado, queda medida mi cercanía o lejanía del amor de Dios.

 

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9: 7).

 

7.- Se mide nuestro grado de egoísmo.

Cuando me resisto a dar para las campañas o el mantenimiento del templo, pero disfruto de todo sin hacer o aportar nada, soy declarado en el cielo como adorador egoísta.

 

8.- Se mide cuán fuertemente estoy amarrado a las cosas de este mundo.

Muchos como el joven rico están amarrados y esclavizados por los recursos temporales.

 

“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.  Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones” (Mateo 19: 21-22).

 

9.- Se mide nuestro nivel de agradecimiento y dependencia de Dios.

 

“… de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10: 8).

 

“Menor soy que todas las misericordias y que toda la   verdad   que   has usado  para con  tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos” (Génesis 32: 10).

 

10.- Al ofrendar queda registrado nuestro nivel de compasión, perdón y tolerancia con los que nos ofenden.

 

“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5: 23-24).

 

11.-  Se mide el grado de ostentación y autosuficiencia que nos motiva a dar.

 

“Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6: 2-4).

 

12.- Se mide el grado de organización y orden con que manejamos las cosas sagradas.

 

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (1 Corintios 16: 2).

 

“Pero hágase todo decentemente y con orden” (1 Corintios 14: 40).

 

13.- Al ofrendar también se mide nuestra idoneidad y capacidad para recibir los bienes eternos.

 

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25: 21).

 

14.- Dios nos prueba.

 

“Dios nos prueba confiándonos bienes terrenales. Si somos fieles en impartir liberalmente lo que nos ha prestado para fomentar su causa, Dios puede confiarnos la herencia eterna” Joyas de los Testimonios T1, p. 70.

 

Continuará…





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