Estudios biblicos

 

 

DATE A TI MISMO COMO OFRENDA 1

2017-03-13 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 14

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”. (Romanos 12: 1)

 

LA DADIVOSIDAD: UNA FORMA DE MEDIR NUESTRA RELACIÓN CON DIOS

 

El momento para ofrendar es algo muy solemne y transcendental. Es un momento tan significativo que es como llegar a la clínica divina, donde el creador tiene la oportunidad de monitorear y escanear cada rincón de nuestro ser. El dinero es una cinta médica en las manos de Dios.

 

La manera como gastamos el dinero le dice a los demás que tipo de personas somos externamente. Lo que compramos, la ropa que usamos, los sitios que frecuentamos, nuestras inversiones y lo que gastamos en entretenimiento son suficientes para que alguien saque una conclusión de nuestra vida; en base a esa observación se puede deducir que: somos refinados, inmaduros, egoístas, despilfarradores, tacaños o compradores compulsivos e inconscientes.

 

En lo espiritual sucede lo mismo. Nuestra espiritualidad queda desnuda ante Dios por la forma y actitud con que damos. En el momento de dar se mide con precisión nuestra temperatura espiritual.

 

1.- Se mide cuánto amamos a Dios.

 

María ungió a Jesús con un valioso perfume de alabastro. Algunos lo consideraron como una exageración innecesaria, pero Jesús que sabía su motivo la alabó porque su ofrenda era una demostración de gran amor y agradecimiento al que le devolvió su felicidad perdida.

 

2.- Se mide cuánto reconocemos a Dios como el dueño de todo.

 

“De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos” (Salmos 24:  1-2).

 

“Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos” (1 Crónicas 29: 14).

 

3.- Se mide nuestro espíritu dadivoso al compararlo con el de Jesús.

 

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2: 5-7).

 

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12: 1).

 

4.- Se mide el nivel de nuestra responsabilidad como adorador ofrendante.

 

Cuando no puedo ir al culto y guardo mi ofrenda para depositarla en la próxima ocasión, estoy reconociendo mi seria responsabilidad ante Dios y su Iglesia.

 

5.- Se mide nuestro egoísmo con Dios.

 

Si doy menos de un 10% de lo que exige Dios, estoy dando menos de lo que un judío extremadamente pobre regresaba a Dios. Dios no nos pide cosas imposibles, por eso están sus promesas.

 

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4: 19).

 

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33: 3).

 

“La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías” (Éxodo 23: 15).

 

Continuará…




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