Estudios biblicos

 

 

EL DON PROFÉTICO EN LA IGLESIA DE JESUCRISTO 2 / 4

2021-01-11 Por: Pr. Yargel Yepez 14

Edificaban la iglesia.

Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia” (1 Corintios 14: 3-4).

 

Unieron a la iglesia y la protegieron.

hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Efesios 4: 13-14).

 

Amonestaban acerca de dificultades futuras.

 En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo” (Hechos 11: 27-30).

 

salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones” (Hechos 20: 23).

 

Y hallados los discípulos, nos quedamos allí siete días; y ellos decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén” (Hechos 21: 4).

Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo, quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles. Al oír esto, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalén. Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, más aún a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor” (Hechos 21: 10-14).

 

Confirmaron la fe en épocas de controversia doctrinal.

Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. (Hechos 15: 3)

 

4. ¿Qué puede ocurrirle a la iglesia que menosprecie el don profético?, ¿Qué debemos hacer con las profecías?

R: Corre el riesgo de ser vencida por Satanás. No debemos menospreciar las profecías sino examinarlas.

Sin profecía el pueblo se desenfrena; Mas el que guarda la ley es bienaventurado (Proverbios 29: 18) y. 

 

“No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5: 20-21).

 

Continuará…




ÚNETE A LA COMUNIDAD MANAPDC

¿Tienes alguna pregunta para nosotros?
Te queremos escuchar. Estás en familia.

ESCRIBENOS