Estudios biblicos

 

 

LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE 3/3

2020-02-03 Por: Pr. Yargel Yepes 38

“Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8: 4).

 

9. ¿Qué frutos se manifestarán en la vida?

 

R: Haremos buenas obras y el fruto del Espíritu nos hará semejantes a Cristo.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2: 10)

 

“Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5: 22-23).

 

10. ¿Quién nos guiará entonces? 

 

R: El Espíritu Santo morará en nosotros y gobernará nuestra vida.

“para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.  Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.  Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.  Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.  Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.  Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia.  Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.  Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;

13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Romanos 8: 4-14).

 

CONCLUSIÓN

 

11. “No hay nada en la fe que la convierta en nuestro salvador. La fe no puede eliminar nuestra culpa. Cristo es el poder de Dios para salvación a todos los que creen. La justificación nos alcanza por los méritos de Jesucristo. El pagó el precio de la redención del pecador. Pero sólo mediante la fe en su sangre puede Jesús justificar al creyente. El pecador no puede depender de sus propias buenas obras como medio de justificación.  Debe llegar a la situación de renunciar a todos sus pecados y abrazar una luz tras otra, a medida que brillen sobre su sendero. Simplemente acepta por fe la gratuita y amplia provisión hecha por la sangre de Cristo. Cree las promesas de Dios, que por medio de Cristo son hechas para él: santificación, justificación y redención. Y si sigue a Jesús, caminará humildemente en la luz, gozándose en ella, y difundiéndola a otros. Estando justificado por fe, lleva consigo la alegría al obedecer en toda su vida. La paz con Dios es el resultado de lo que Cristo es para él. Las almas que se someten a Dios, que lo honran y que son hacedoras de su Palabra, recibirán iluminación divina. En la preciosa Palabra de Dios hay una pureza, una elevación y una belleza tales que, a menos que sean auxiliados por Dios, los poderes más exaltados del hombre no pueden alcanzar. (Dios nos cuida pág. 321)

12. “Si os entregáis a Él (a Cristo) y le aceptáis como vuestro Salvador, por pecaminosa que haya sido vuestra vida, seréis contados entre los justos por consideración a Él. El carácter de Cristo toma el lugar del vuestro y vosotros sois aceptados por Dios como si no hubierais pecado" (El Camino a Cristo, pág. 65).

 

REFLEXIÓN PERSONAL

 

Anhelo que los frutos del cristiano que ha sido justificado por la fe se vean en mi propia vida.

 

La próxima semana continuaremos con el Estudio No. 10 “LA LEY DE DIOS: JUSTICIA Y MISERICORDIA”




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