Estudios biblicos

 

 

MARAVILLAS DE LA LEY DE DIOS 3

2018-12-24 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 37

“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra”. (Deuteronomio 28: 1)

Los Diez Mandamientos Antes del Sinaí

 

Primer mandamiento

Nos insta a tener una intima relación de adoración, dependencia y obediencia  al único Dios del universo; esto es “no tendrás dioses ajenos delante de mí”…

“Entonces Jacob dijo a su familia y a quienes lo acompañaban: “desháganse de  todos los dioses extraños que tengan con ustedes, purifíquense y cámbiense de ropa, vámonos a Betel. Allí construiré un altar al Dios que me socorrió  cuando estaba yo en peligro, y que me ha acompañado en mi camino”. Así que le entregaron a Jacob todos los dioses extraños que tenían, junto con los aretes que llevaban en las orejas, y Jacob los enterró a la sombra de la encina que estaba cerca de Siquén” (Génesis 35: 2-4 NVI)

 

Segundo  Mandamiento

Se condena la idolatría. Jacob  y los patriarcas conocían los peligros de la idolatría.

“Mientras Labán estaba ausente esquilando sus ovejas, Raquel aprovecho el momento para robarse los ídolos familiares. Fue así como Jacob engaño a Labán el arameo y huyo sin decirle nada. Jacob se escapo con todo lo que tenía. Una vez que cruzo el rio Éufrates, se encamino hacia la región montañosa de Galaad. Al tercer día le informaron a Labán que Jacob se había escapado. Entonces Labán reunió a sus parientes y lo persiguió durante siete días, hasta que lo alcanzo en los montes de Galaad, donde este había acampado. También Labán  acampo allí, junto con sus parientes, y le reclamó a Jacob: - ¿Qué has hecho? ¡Me has engañado, y te has llevado a mis hijas como si fueran prisioneras de guerra! ¿Por qué has huido en secreto, con engaños y sin decirme nada? Yo te habría despedido con alegría, y música de tambores  y arpa. Ni siquiera me dejaste besar a mis hijas y a mis nietos. ¡Te has comportado como un necio! Mi poder es más que suficiente para hacerles daño, pero anoche el Dios de tu padre me habló  y me dijo: “!Cuidado con amenazar a Jacob!” Ahora bien, entiendo que hayas querido irte porque añoras la casa de tu padre, pero, ¿Por qué  me robaste mis dioses? Jacob le respondió: - La verdad es que me entró mucho miedo, porque pensé que podrías quitarme a tus hijas por la fuerza. Pero si encuentras tus dioses  en poder de alguno de los que están aquí, tal persona no quedará con vida. Pongo a nuestros parientes como testigo: busca lo que sea tuyo, y llévatelo. Pero Jacob no sabía que Raquel se había robado los ídolos de Labán, así Labán  entro en la carpa de Jacob, luego en la de Lea y en la de las dos criadas, pero no encontró lo que buscaba. Cuando salió de la carpa de Lea, entro  en la de Raquel. Pero Raquel, luego de tomar los ídolos y esconderlos bajo la montura del camello, se sentó sobre ellos. Labán los buscó  por toda la carpa, pero no los encontró. Entonces Raquel le dijo a su padre: - Por favor, no se enoje mi padre si no puedo levantarme ante usted, pero es que estoy en mi periodo de menstruación. Labán buscó los ídolos, pero no logró encontrarlos” (Génesis 31: 19-35)

 

“Entonces Jacob dijo a su familia y a quienes lo acompañaban: “Desháganse de todos los dioses extraños que tengan con ustedes, purifíquense y cámbiense de ropa” (Génesis 35: 2)

 

Tercer Mandamiento

Ordena el respeto al nombre de Dios y su autoridad. Faraón y su pueblo fueron castigados por irrespetar el nombre y la autoridad de Dios.

 

“Después de eso, Moisés  y Aarón se presentaron ante el faraón y le dijeron: - Así dice el Señor, Dios de Israel: “Deja ir a mi pueblo para que celebre en el desierto una fiesta en mi honor.” - ¿Y quién es el Señor – respondió el faraón – para que yo le obedezca y deje ir a Israel? ¡Ni conozco al Señor, ni voy a dejar que Israel se vaya! – El Dios de los hebreos nos ha salido al encuentro – contestaron -. Así que debemos hacer un viaje de tres días, hasta el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios. De lo contrario, podría castigarnos con plagas o matarnos a filo de espada” (Éxodo 5: 1-3 NVI)

 

Continuará…




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