Estudios biblicos

 

 

LA FAMILIA Y LA ORACIÓN 2/3

2017-07-31 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 24

"… al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios."  (Salmos 51: 17)

La comprensión, la ternura y la compasión, son características distintivas de la personalidad de Dios, por eso encontramos en la Biblia al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” (Salmos 51: 17), en la versión Dios Habla Hoy lo declara así: ¡tú no desprecias, oh Dios, un corazón hecho pedazos!”

La experiencia del rey Ezequías también se narra en 2ª Reyes 20: 4 en adelante y nos da más detalles de lo sucedido, dice: Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová. Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo. Y dijo Isaías: Tomad masa de higos. Y tomándola, la pusieron sobre la llaga, y sanó” (2ª Reyes 20: 4-7).

Además de que Ezequías se había humillado, orado y llorado delante de Dios, también pidió una señal: Y Ezequías había dicho a Isaías: ¿Qué señal tendré de que Jehová me sanará, y que subiré a la casa de Jehová al tercer día? Respondió Isaías: Esta señal tendrás de Jehová, de que hará Jehová esto que ha dicho: ¿Avanzará la sombra diez grados, o retrocederá diez grados? Y Ezequías respondió: Fácil cosa es que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrás diez grados. Entonces el profeta Isaías clamó a Jehová; e hizo volver la sombra por los grados que había descendido en el reloj de Acaz, diez grados atrás” (2ª Reyes 20:8-11). Dentro de la Biblia encontramos que los hijos de Dios, han demandado señal ante la palabra del Señor. Vemos el ejemplo de Moisés que pidió una Señal a Dios, para certificar que Él lo enviaba, también lo vemos con Eliezer, el siervo de Abraham, quien le pidió señal acerca de la mujer que elegiría como esposa para Isaac, hijo de Abrahán; otra señal también fue pedida por Gedeón, antes de llevar a su pueblo ante la batalla.

¿Cuándo debemos pedir una señal? Sobre todo, en los momentos delicados, serios y trascendental, cuando nuestra reputación y nuestra fe este en tela de juicio, así también cuando nuestros principios morales y espirituales son juzgados, entonces debemos buscar una señal de Dios, que nos muestre si podemos seguir y quizá abandonar.

Una forma práctica, por ejemplo, es cuando los jóvenes están de novios, pedirle señal a Dios sobre la pareja, si las cosas irán bien, si es conveniente para el futuro. Otro ejemplo podría ser, si se emigra a otro lugar o país, pedirle al Señor una señal si es necesario y saber y pensar en cómo la cultura, la vida y todo lo que les rodeará, afectará a la moral, la educación y la vida espiritual de cada miembro de la familia. Estas señales las podemos requerir, en nuestras vidas, sobre lo profesional, empresarial, familiar o en cada ámbito de nuestra vida.

Hasta ahora hemos visto cuando es prudente pedir una señal, pero ¿Cuándo no debemos pedir una señal? La respuesta a esta pregunta es cuándo Dios ya ha expresado de forma clara cuál es su voluntad en relación a lo estamos pasando. ¿Cómo muestra el Señor su voluntad hacia nosotros? Su voluntad se basa en los principios bíblicos escritos en su Palabra; por ejemplo, un principio es que debemos congregarnos juntos en su casa, para adorarlo y para reconfortar nuestra espiritualidad; una señal impropia seria pedir señal para ir o no a la iglesia. Otro ejemplo se basa en las ofrendas y diezmos, el principio bíblico dice: traigan todos los diezmos y las ofrendas al alfolí; lo contrario sería, querer usarlo para comprar literatura, sillas, donarlo o hacer otro uso ajeno a lo propuesto por el Señor, los motivos podrían ser buenos, pero debemos aplicar el principio bíblico.

Sería una conducta impropia que un cristiano temeroso, que confiesa sus pecados al Señor y que le pida una prueba de que ha sido perdonado, se debe tener en cuenta que la mayor prueba del perdón de los pecados está en la cruz del calvario, con la muerte de Jesús, se da por sentado que somos perdonados tan solo con confesarlos.

Ezequías durante su enfermedad, se humilló, clamó y lloró amargamente; esta situación conmovió a Dios quien le respondió de forma inmediata y positiva. Pero, ¿Qué sucede ante una respuesta negativa de parte de Dios? si, aceptamos su voluntad, el Señor ante una negativa de su parte, Él da otros beneficios, como ejemplo, un buen estado de ánimo, una inmensa conformidad y una inmensa porción de su Santo Espíritu, al tener la plenitud del Espíritu Santo, podremos disfrutar de una forma más amplia los frutos del espíritu, que menciona el apóstol Pablo en Gálatas 5 que dice: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (gálatas 5: 22-23). El Señor, aunque diga no, siempre nos dará la plenitud de su Espíritu Santo, el cual quitará toda la angustia y desesperación, dándonos la seguridad de los frutos del espíritu.

Al vivir confiado en el Señor ante estas duras necesidades, otras personas verán en nosotros la tranquilidad que se vive al tener al Señor con nosotros, esta vida de paz y tranquilidad en los momentos difíciles, es el resultado de los frutos del Espíritu Santo. Recordemos el texto que dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8: 28). Los momentos difíciles se convertirán en una bendición.

Continuará...

Dios los bendiga




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