Devocionales

 

 

LA VISIÓN DE DIOS PARA TU VIDA

2016-01-07 Por: Pr. Allan Machado

“Nada hagáis por contienda o vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;  no mirando cada uno por lo  suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús…”  (Fil. 2: 3-5)

Al comenzar un nuevo año, tomemos unos minutos para considerar hacia dónde nos dirigimos. Estoy seguro que ya estás pensando en lo que quieres lograr en estos 12 meses que el Señor te pone por delante. También sé que deseas trabajar en el  plan de trabajo del señor en este nuevo año. Presentarás nuevos proyectos, asignaciones específicas, diversas estrategias, nuevas metas y quieres que los tuyos compartan tus sueños y la misma visión. Recuerda, un líder cristiano no busca crear su propia visión; un líder cristiano busca entender, aceptar y adaptar la visión de Dios a su contexto.

Bob Logan, prolífero escritor cristiano contemporáneo define el concepto de visión de la siguiente manera:

Visión: Es la capacidad de crear un cuadro atrayente con los elementos necesarios que pueda motivar una respuesta positiva en la gente; algo deseable, algo factible, algo necesario, algo posible. Una visión que representa los intereses divinos es apropiada para el contexto, oportuna para la iglesia y conveniente para los involucrados. Una visión que promueve la fe, no el temor. Una visión que motiva a la acción. Una visión que no ignora los riesgos y los desafíos. Una visión que glorifica a Dios, no a los hombres.

“Dios moldea líderes capaces de comprometerse con su visión, y eventualmente rechaza a aquellos que promueven y empujan una visión propia”(Brad Powell). Esta sencilla verdad puede redefinir dramáticamente la forma de desarrollar nuestro liderazgo. Dios no está necesariamente buscando trabajar con aquellos que tienen grandes sueños. Dios trabaja con y a través de aquellos que están dispuestos a darle espacio en el cual Él pueda lograr Sus planes.“Hágase tu voluntad” (Mat. 6: 10). Si queremos realmente entender este concepto de la “visión” necesitamos comprender que la visión no tiene nada que ver con desarrollar grandes sueños. Por el contrario, tiene mucho que ver con el entendimiento de que sólo existe un sueño por el cual debemos vivir y si es necesario morir: el sueño de Dios para nuestras vidas.

Para que esto sea una realidad necesitamos:

Conocer lo que Dios ha dicho.Para conectarnos al plan de Dios, necesitamos conocer lo que Dios ha dicho. Cuando conocemos su Palabra, descubrimos Sus sueños y desarrollamos un entendimiento completo de la dirección en la que debemos ir.

Conocer lo que Dios quiere.Conocer lo que Dios ha dicho no es suficiente. Dios vive y está trabajando en nuestras vidas hoy. Dios todavía habla, dirige, guía y enseña a través de su Palabra y del Espíritu Santo. El problema radica en que muchos de nosotros conocemos lo que Dios ha dicho, pero no estamos escuchando su voz, no reconocemos sus indicaciones y no le permitimos que redefina nuestros pensamientos y nuestros pasos. Puede ser que estemos muy ocupados presentándole nuestra agenda y no tengamos tiempo para escuchar su voz, su plan, y los sueños que tiene para nosotros.

Confiar en lo que ha dicho y en lo que quiere. Este es el desafío más grande. Creemos en nuestros sueños porque son nuestros. Los desarrollamos, buscamos formas para implementarlos, enrolamos a las “personas correctas” y creamos las condiciones donde nuestros sueños puedan florecer. De esta manera no tenemos ningún problema entregándonos completamente a ellos. Sin embargo, la realidad es que muchas veces los planes de Dios están por encima de nuestra capacidad de creer y entender. Imagínate que tengas 100 años y te digan que tendrás un hijo con tu esposa de 90 años.

Este asunto de la “visión” siempre será un desafío, inclusive para los más lúcidos y competentes. Pero si nos aplicamos al conocimiento de lo que Dios ha dicho y escuchamos lo que Él quiere, seremos parte de su plan. Luego viene la parte más difícil… aprender a confiar en Sus propósitos.

Que tu oración este día sea: Querido Padre, ayúdame a entender tus planes para mi vida y ministerio. Que sean tus sueños, no los míos, tu agenda, no la mía, tu visión, no la mía. Enséñame a confiar en ti. Amén.




ÚNETE A LA COMUNIDAD MANAPDC

¿Tienes alguna pregunta para nosotros?
Te queremos escuchar. Estás en familia.

ESCRIBENOS