Devocionales

 

 

CONFIANZA EN DIOS O EN EL HOMBRE

2016-01-09 Por: Pr. Allan Machado

Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre… Bendito el varón que confía en Jehová y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. (Jeremías 17: 5. 7-8)

¿Te pasaría por la mente que una persona ciega pueda esquiar? Pues sí, en las Olimpiadas de Invierno puedes ver a ciegos esquiando a gran velocidad esquivando múltiples obstáculos. ¿Cómo es esto posible? Los deportistas ciegos forman equipos con compañeros que pueden ver y aprenden a esquiar siguiendo exactamente sus instrucciones. Estos les van diciendo cuando girar a la izquierda y cuando a la derecha. En la medida en la que aprenden a confiar en la otra persona, los ciegos pueden librar los obstáculos hasta llegar a la meta, asistidos exclusivamente por las instrucciones de sus compañeros. Ellos saben que sólo tienen dos opciones: Confianza total o desastre total.

Yo siempre he dicho que necesitamos aprender a confiar en Dios. Sí, necesitamos aprender… Confiar no es algo fácil para el ser humano. No es una pieza de ropa que vestimos cada mañana. No es algo que desarrollamos de una forma natural. Nuestra tendencia humana nos impulsa a la desconfianza, al escepticismo y con el tiempo vamos aprendiendo a confiar en nosotros mismos. Confiamos en nuestras habilidades para manejar las cosas. Pensamos que tenemos capacidad para maniobrar, creemos que somos suficientes. Tratamos de hacer las cosas a nuestra manera y la mayoría del tiempo ponemos nuestra confianza en la gente equivocada, en el lugar equivocado y en las cosas equivocadas.

Cuando hablamos de confianza La Palabra nos dice que existen dos opciones: confiamos en el hombre o confiamos en Dios. Cuando el hombre se hace el objeto de nuestra confianza, los resultados son desastrosos: “Maldito el varón que confía en el hombre”. Por otro lado, cuando Dios es el objeto de nuestra dependencia, los resultados son de gran bendición: “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya esperanza es Jehová”.

Las bendiciones espirituales que llegan a aquellos que confían en Jehová son comparadas a un árbol plantado junto a corrientes de agua. El lugar ideal para plantar un árbol es cerca del río. Los árboles que crecen cerca del río son robustos, verdes y llevan mucho fruto. De la misma forma, cuando ponemos nuestra confianza en Dios sin reservas, nuestra vida espiritual florece y puede desarrollarse. El árbol plantado cerca del río extiende sus raíces buscando del agua que lo mantiene vivo. El cristiano que confía en Jehová vive buscando mantenerse conectado con la Fuente de la Vida. Cuando llega la sequía y el calor de las luchas, las tentaciones y pruebas parecen asfixiarlo no tendrá nada que temer ni estará ansioso pues ha puesto su confianza en Jehová. “Su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”

¡Cuán diferentes son los resultados de aquellos que han aprendido a confiar en Dios en vez de poner su esperanza en los hombres! Nuevamente aprendamos a confiar en Dios. Yo debo admitir que este aprendizaje es lento y a veces doloroso. Sin embargo, he llegado a la conclusión que es bendito el varón que confía en Jehová y cuya esperanza es el Dios de Israel. Los esquiadores ciegos solo tienen dos opciones: Confianza total o desastre total. Necesitamos aprender a confiar en Dios ciegamente.

Que tu oración este día sea: Querido Padre Celestial, te alabo por las bendiciones que recibo cuando confío ciegamente en ti. Bendición sobre bendición. En este mundo solo encuentro ansiedad y temor pero tú eres la fuente de agua viva que reaviva mi vida y riega mi corazón sediento. Padre confío en Ti. Amén.




ÚNETE A LA COMUNIDAD MANAPDC

¿Tienes alguna pregunta para nosotros?
Te queremos escuchar. Estás en familia.

ESCRIBENOS