Devocionales

 

 

GRANDE ES TU FIDELIDAD

2020-11-24 Por: Pr. Juan Estrada 31

“Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor», y tú perdonaste mi maldad y mi pecado” (Salmo 32: 3-5 NVI).

Guardar silencio u ocultar nuestro pecado, es engañarnos a nosotros mismos, no podemos cubrir con nada nuestro pecado. El rey David intentó ocultar su pecado por mucho tiempo, hasta que fue acusado por el profeta de Dios; esto le llevó a reflexionar sobre su pecado y la necesidad de buscar el perdón.

Dios es fiel y compasivo con aquellos que confiesan su pecado, con aquel corazón que se contrae ante el dolor por su acción pecaminosa, Dios busca que sus hijos estén libres de pecado, que se sientan limpios, que vean que en Dios pueden encontrar el perdón que necesita su alma, de esta manera empezaran a sanar las heridas que carcomen la vida.

Necesitamos confesarnos, necesitamos el perdón de Dios. No tengas miedo de venir a Dios, Él te instruye y te muestre el camino qué debes de seguir, te aconsejará y velará por ti; porque su gran amor te envolverá y a través de este te perdonará y te hará sentirte nuevamente una persona con libertad. Preséntate ante mí -dice el Señor- y pongámonos a cuenta, si tus pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana (Isaías 1: 18).

Que tu oración este día sea: Querido Señor, he pecado contra el cielo y contra ti, no me siento digno de ser llamado tu hijo, pero aquí estoy, yo busco tu perdón; te confieso mis pecados y en el nombre de Jesús te pido el perdón. Gracias Señor, por darme libertad, en Jesús te lo agradezco, Amén 




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