Devocionales

 

 

SELLADOS PARA SER SALVOS

2020-09-15 Por: Pr. Juan Estrada 33

“Vi también a otro ángel que venía del oriente con el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles a quienes se les había permitido hacer daño a la tierra y al mar: ¡No hagan daño ni a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente de los siervos de nuestro Dios!” (Apocalipsis 7: 2-3 NVI).

La puerta de la gracia permanece abierta, pero se acerca su pronta clausura y esta será cerrada para siempre. Los cuatro Ángeles de Apocalipsis 7 representan el límite que Dios ha puesto al enemigo y qué restringen las fuerzas del mal hacia la humanidad, males que no pueden dañar en su totalidad al hombre y a la mujer antes de que el pueblo de Dios sea sellado.

El sellamiento de Dios es una marca de propiedad, en la antigüedad se usaban los sellos para declarar que algo le pertenecía a una persona y se usaba como una marca personal, Dios quiere sellar a todo su pueblo y de esta manera dictaminar que son propiedad de Él, pues han sido rescatados del pecado a través de la sangre de su Hijo Jesucristo. El concepto del sello de Dios se remonta la visión del profeta Ezequiel cuando vio a un escribano que recibió la orden de poner una señal en la frente de los hombres qué clamaban a causa de las abominaciones, y todo aquel que tenía la marca seria salvo de la destrucción. El mismo concepto se extiende a los últimos días cuando el pueblo de Dios sea sellado, los cuales serán preservados de la destrucción final.

El sellamiento de Dios a su pueblo, indica “que lo preparará para estar firme durante los tiempos espantosos de angustia que precederán al segundo advenimiento de Cristo” (CBA 7.798). Si queremos formar parte del pueblo de Dios y recibir el sellamiento, tenemos que empezar a prepararnos desde ahora, porque el día y la hora nadie lo conoce y podría suceder pronto, la venida del Señor está más cerca de lo que creemos.

Que tu oración este día sea: Amado Dios, yo soy tuyo, pues he sido comprado con la sangre del Cordero, quiero vivir conforme a tu voluntad, quiero formar parte de tu pueblo desde ahora y para siempre, te lo pido en el nombre de Jesús, Amen.




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