Devocionales

 

 

CONFESIÓN

2020-09-09 Por: Pr. Juan Estrada 32

“Dios mío, estoy confundido y siento vergüenza de levantar el rostro hacia ti, porque nuestras maldades se han amontonado hasta cubrirnos por completo; nuestra culpa ha llegado hasta el cielo” (Esdras 9: 6 NVI).

El pecado ha hecho que nos sintamos inmundos e imperfectos, y muchas veces incapaces de querer presentarnos ante Dios, pues nos sentimos pecadores y en ocasiones no merecedores del perdón. Esta confusión hace que sintamos vergüenza de contarle nuestros pecados a Dios.

A pesar de esta sensación y de la cantidad de pecados que tengamos acumulados no deben ser razón suficiente para no confesarlos, aunque nos duela reconocerlos, debemos ir ante el trono de la gracia para buscar el oportuno socorro y perdón de nuestros pecados, no tenemos nada que temer, el Señor ha designado como abogado a su hijo a Jesucristo el justo.

El perdón es la sensación de sentirse limpio y puro, de volver a nacer, de empezar una página nueva, el perdón nos ayuda a olvidar el pasado. El camino de la salvación incluye un paso muy importante y es que aprendamos a reconocer cada día nuestros pecados, por eso el Señor nos invita cada mañana a postrarnos de rodillas para pedir la fortaleza para enfrentar el día, de la misma manera al fin del día agradecer por su cuidado y su protección y confesar los pecados que se hayan cometido. Dios que es fiel y justo y nos perdonará y nos limpiará para empezar otra vez de nuevo.

Que tú oración este día sea: Querido Señor, crea en mí la necesidad de confesar mi pecado, no permitas que cargue su peso, ruego tu perdón, Esto lo pido en el nombre de Cristo Jesús, Amén.




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