Devocionales

 

 

REABRIENDO HERIDAS

2019-09-23 Por: Carolina Raquel Godines Fragoso 18

“He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas” (2 Reyes 20: 5 NVI)

A pesar de que sabemos que nuestro ánimo debe ser alegre, y que en el corazón de un Cristiano siempre debe haber una canción, lo cierto es que, también tenemos días malos. Después de recibir consejo de mis Padres, de varios amigos, de al menos dos Pastores, parecía que el problema que estaba atravesando estaba 90% superado. Agradezco tener el apoyo moral y espiritual que me brindan. Sin embargo, creo que lo que me hace falta es llorar y orar con más intensidad para sacar ese 10% que todavía permanece en mi mente y corazón. Es muy fácil decir que confiamos en Dios, pero la realidad es otra cuando apenas recuerdas el episodio y te vuelven todos esos pensamientos y sentimientos que según tú ya habías superado. Quisiera que mis ojos lloraran hasta que ya no pudiera salir una lágrima más,  si con eso tuviera la seguridad de superar mi dolor y tristeza. La cuestión es que las lágrimas no me darán el consuelo y el poder que necesito para superar este mal episodio de mi vida, eso sólo puedo recibirlo de Cristo. Sé que no sólo puede escucharme y verme, sino que quiere ayudarme y darme una salida. Ya no sólo quiero llorar, sino que quiero derramar mi alma por completo, quiero sentirme totalmente llena de Él y sus promesas.

Los Cristianos no somos más que humanos igual de pecadores que todos los demás, lo que nos hace diferentes es la fe en Dios, aunque también flaquea y necesita ser reafirmada. Si te pasa como a mí, y llegan esos pensamientos negativos que te arrastran al pasado, busca nuevamente el rostro de Dios, sin importar cuantas veces el enemigo quiera hacernos dudar, no dejemos de insistir, Cristo pronto secará nuestras lágrimas, nos mostrará una salida y borrará todo lo que nos lastima.

Que tu oración este día sea: Señor, recibe las penas y tristezas de mi corazón, sustitúyelas con gozo y paz. Sana mis heridas y no me permitas abrirlas de nuevo con mis pensamientos y sentimientos  negativos. Toma el control de la situación, que mi confianza siempre esté en ti. En Jesús, Amén.

Bendiciones




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