Salud del cuerpo

 

 

EL DESEO DE DIOS PARA SUS HIJOS

2016-12-31 Por: Carolina Raquel Godines Fragoso 9

“No sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor” (Efesios 5:17)

Hoy es un día especial para agradecer a Dios, hemos recibido sus misericordias que se renuevan cada mañana. El Señor ha sido bueno y ha cumplido sus promesas, aunque nosotros le hayamos fallado. Siempre que nos encontramos al final de un año y apunto de comenzar otro, la lista de propósitos no se hace esperar, todos deseamos mejorar nuestra vida, ponernos a cuenta con Dios,  volver a intentar lograr aquello que no conseguimos alcanzar en el pasado. Tenemos ilusiones, deseos, sueños y metas que visualizamos, y nos preparamos para poner todo nuestro empeño en ello. Sin duda es un buen hábito, ¿Pero nos detenemos a pensar cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida? ¿Qué desea el Señor para sus hijos en este nuevo año que nos regala?

 Las escrituras dicen que nuestro Padre desea que tengamos salud y que seamos prosperados en todo, (3 Juan 1: 2). Cuando fuimos creados, nuestros pensamientos y nuestra voluntad estaban alineados con la voluntad de Dios, pero sabemos que hemos sido pervertidos, desviados y degenerados por la desobediencia. 

 Quizá todo eso que hoy habita en nuestra mente y corazón no esté en sinfonía con la voluntad de nuestro Padre, necesitamos humillarnos y acercarnos a Él en oración para pedirle que nos ayude a escuchar su voz y someternos a su voluntad. No es algo fácil, requiere de mucho trabajo, pero la recompensa es grande y bien vale la pena intentarlo. No olvidemos incluir este propósito en la lista por metas a cumplir, y si nos comprometemos, permanezcamos firmes, fijemos la vista en las promesas que con amor y dulzura Dios ofrece a sus hijos, seguros de que hallaremos paz y felicidad. 

“Oh, hay salud y paz en hacer la voluntad de nuestro Padre Celestial… la religión pura e inmaculada no es un sentimiento, sino practicar actos de amor y misericordia. Este tipo de religión es necesaria para la salud y la felicidad. Penetra el templo del alma contaminada y arrasa con los intrusos pecaminosos. Al tomar su lugar en el trono, santifica todo con su presencia, iluminando el corazón…abre las ventanas del alma hacia el cielo, y permite entrar los rayos del amor de Cristo. Junto con ello llega la serenidad y la compostura.  La salud física, mental y espiritual es mayor, porque la atmósfera del cielo como un agente viviente y activo, llena el alma” E.G White, My Life Today, página 246.

“Juventud, es momento de establecer buenos hábitos para corregir aquellos que ya están corrompidos, es momento de ganar auto control, establecer un plan y disciplinarnos para practicar y ordenar todos los actos de nuestra vida de acuerdo con la voluntad de Dios.”  E.G White, My Life Today, página 134.

¡Que éste sea el deseo de nuestro corazón!

Bendiciones




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