Salud del cuerpo

 

 

DALE SABOR A TUS ALIMENTOS

2016-05-07 Por: Carolina Raquel Godines Fragoso 5

“Buena es la sal; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se sazonará?” (Lucas 14:34)

Verdaderamente la sal es esencial para preparar nuestros alimentos y disfrutar su sabor, todo siempre buscando un equilibrio saludable y evitando los excesos.

 La ingesta de alimentos ricos en sal,  grasas saturadas y grasas trans, azúcares y harinas refinadas, además del sobre peso y el sedentarismo están afectando en sobremanera la salud de niños y adultos. Todo lo anterior contribuye a las enfermedades crónicas como la diabetes, , la hipertensión arterial, la obesidad las enfermedades cardiovasculares  y ciertos cánceres. Existen varios estudios que sugieren que la ingesta de sal  podría desempeñar un importante  papel en la regulación de la presión arterial de los niños y que puede ser un indicador del riesgo de hipertensión en los adultos. La adquisición de hábitos saludables desde  las primeras etapas de la vida contribuirá  a lograr una mejor calidad de vida y a prevenir la aparición de dichas enfermedades.

 Pues sí, el enemigo a vencer es esta peligrosa triada: sal, azúcar y harina que junto con las grasas saturadas está presente en alimentos que consumimos a diario. Forman parte de los alimentos procesados e industrializados, en las bebidas gaseosas y los jugos artificiales. Es verdad que los alimentos contienen naturalmente, azúcares, sodio y grasas en distintas proporciones, pero al ser procesadas  con el objetivo de mejorar su color, sabor  y el tiempo de conservación, se les agregan sales, azúcares y aceites parcialmente hidrogenados que en exceso son perjudiciales para la salud. Como ejemplo podríamos citar los siguientes:

Azúcares refinados: se encuentran en refrescos, aguas de sabores, jugos artificiales líquidos y en polvo, azúcar blanca, miel, mermeladas, dulces compactos, golosinas, turrones, galletitas dulces, chocolates, barras de cereales, cereales infantiles.

 Sodio: sal de mesa y sal marina, botanas, carnes frías, panes y quesos duros, sopas, caldos y cubos para dar sabor, aderezos preparados (mayonesa, cátsup, salsa de soya, jugo sazonador) , comidas pre elaboradas y listas para consumir, galletas dulces, panes y pastas envasadas.

 Grasas saturadas: piel de pollo,  grasa de res y de cerdo, carnes frías, carnes muy grasas, embutidos, grasas lácteas: mantequilla, crema de leche, quesos duros.

Grasas trans: hojaldres, margarinas, coberturas de repostería,  piezas fritas de pollo y de carne, masas de pay, botanas, golosinas como chocolates, bocaditos dulces y salados.

 Consejos para mejorar la alimentación y aprender evitar grasas, azúcares y sodio

 Incorpore diariamente verduras y frutas de todos colores y de temporada en las comidas principales.

  • Para acentuar los sabores propios de los alimentos  utilice condimentos como pimienta, semilla de mostaza, hierbas aromáticas, ajo, cebolla, perejil, albahaca, orégano.
  • Si agrega sal, hágalo con moderación y al final de la preparación, ya que la mayoría de los alimentos contiene sodio  en su composición.  ¡Cocine sin sal!
  • Evite el uso del salero en la mesa.
  • Procure métodos de cocción que conserven mejor el gusto de los alimentos; por ejemplo: al vapor, al horno, a la parrilla, a la plancha, sellado, etcétera.
  • El ajo, la piel de los cítricos como el limón y la naranja, el vinagre y el jugo de limón pueden utilizarse como sustitutos de la sal. Para aumentar el sabor de los alimentos, se puede frotar un ajo en la superficie de los mismos antes de la cocción.
  • Elija alimentos reducidos en sodio y/o  sin sal agregada, azúcares y grasas saturadas y trans.

 Una opción para reducir el consumo de sales refinadas y  sazonar aún mejor nuestros alimentos, es la Sal de Gomasio, que es facilísima de preparar. La idea del Gomasio viene de Japón, de hecho la palabra es japonesa, Goma (sésamo/ajonjolí) y Sio (sal). Estos dos ingredientes forman un condimento muy saludable que además de sabroso tiene un aroma muy agradable. Si consumimos las semillas de sésamo sin moler o triturar no podremos extraer todos los nutrientes necesarios, pues igual que entran se van del organismo.

 Preparación

 1.- En un colador lavamos el ajonjolí, pasar por una toalla o paño, lo colocamos en la sartén precalentada para ir tostándolo.

 2.- Colocamos en la sartén de 10 a 15 cucharadas de ajonjolí (según el tamaño de la sartén o de si lo queremos más o menos salado será también la cantidad de sal) Así lo iremos tostando, removiendo para que no se queme, hasta que el aroma a nuez  o el color dorado nos inviten a sacarlo.

Si queremos asegurarnos que está a punto, podemos cogerlo con dos dedos y apretarlo, si se desmenuza es que está en el momento adecuado. Lo sacamos y lo colocamos en un plato.

 3. Agregamos ahora a la sartén una cucharada de sal de mar, la tostaremos por un par de minutos, retiramos y colocamos en el mismo plato,

 4. Con un mortero trituramos ambos ingredientes buscando desmenuzarlos en vez de machacarlos.

 5. Dejar enfriar, y colocar en un frasco hermético. 

 Es importante mencionar que después de una semana se comenzarán a perder tanto el sabor como las propiedades, por lo que es mejor ir preparando esta mezcla en pequeñas cantidades, una vez lista se puede usar para todo, en las ensaladas es deliciosa, pues resalta el sabor de las hojas verdes.

 Espero que la  disfrutes, y que Dios te bendiga.




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