Salud del cuerpo

 

 

LA ALIMENTACIÓN: PREVENCIÓN Y LONGEVIDAD 3/3

2018-10-06 Por: Autorización de Fundación Vivo Sano 34

Es tan importante consumir un elevado aporte de antioxidantes de origen externo que ayude a frenar el envejecimiento prematuro. Los alimentos clave para lograrlo son las frutas, las verduras, el cacao, los frutos secos, el té verde y las bayas.

Si bien es cierto que el objetivo de la prevención es evitar enfermedades, se sabe que las enfermedades cardíacas, la diabetes, los infartos, el cáncer y las enfermedades respiratorias son las principales causas de mortalidad en el mundo, siendo responsables del 63% de las muertes. Se trata de enfermedades de larga duración y, por lo general, de progresión lenta, y se puede hacer mucho por mejorar su comorbilidad y progresión con medidas relacionadas con la alimentación y el estilo de vida.

Tanto en la prevención como en la enfermedad, la alimentación tiene que ser antiinflamatoria y de una elevada densidad nutricional. También debe ayudar a favorecer la eliminación de toxinas ejerciendo una hepatoprotección, asegurando una correcta ingesta de líquidos y regulando el tránsito intestinal. También es importante que se adapte a las necesidades individuales, sobre todo en patologías crónicas donde ciertas funciones orgánicas pueden verse comprometidas. La alimentación antiinflamatoria es aquella que asegura un equilibrado aporte de grasas poliinsaturadas omega 3 con efecto antiinflamatorio, mantiene los niveles de glucosa estables evitando el consumo de azúcares simples y harinas refinadas y garantiza un elevado aporte de antioxidantes conteniendo diversidad de vegetales frescos ecológicos.

Veamos unas pautas sencillas y efectivas para hacer una buena prevención y mejorar nuestra calidad de vida: 

• Hacer cinco ingestas ligeras a lo largo del día. Conviene que la mayor cantidad de calorías se acumule en las primeras horas del día. Desayunar fuerte y cenar ligero. 

• Tomar a lo largo del día al menos cinco vegetales frescos y de diferentes colores, entre frutas y verduras. 

• Beber dos litros de agua filtrada al día. 

• Consumir pescado azul de pequeño tamaño tres veces a la semana. 

• Un puñadito de frutos secos naturales a diario e incluir pipas y semillas en las comidas para asegurar un correcto aporte de grasa poliinsaturada.


• Evitar alimentos que contengan en sus etiquetas ingredientes no conocidos y una gran cantidad de conservantes y aditivos sintéticos. Comer natural y ecológico.

 

• Sustituir el azúcar refinado por stevia o melaza de arroz.

 

• Disminuir el consumo de carne a una sola vez a la semana. No consumir carnes grasas y embutidos.

 

• Tomar legumbres y granos enteros, como el arroz integral y la quínoa al menos tres veces a la semana.

 

• Evitar la sal refinada.

 

• Evitar las largas cocciones y las frituras. Realizar cocciones al vapor, al horno o a la plancha y consumir alimentos crudos a menudo.

 

ELISA BLÁZQUEZ, Nutrición y dietética de CMI-Clínica Medicina Integrativa

 

www.vivosano.org/alimentacion-prevencion-longevidad/ 




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Autorización de Fundación Vivo Sano

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