Salud del cuerpo

 

 

NUTRICIÓN Y ENERGÍA 2/2

2018-01-06 Por: Autorización de Fundación Vivo Sano 17

La luz que entra por la retina también nutre directamente el cerebro, pues parte de las frecuencias lumínicas procesadas por los fotorreceptores retinianos van a centros cerebrales como el hipotálamo, que intervienen en la regulación neurovegetativa y el metabolismo. Tal vez esto sirva para comprender algunos trastornos ligados a la falta de luz solar.

Las investigaciones sobre el efecto de la luz que no contiene una parte del espectro solar nos revelan datos contundentes. Los conejos criados en un ambiente de luz de neón, que no contiene los colores cálidos del espectro como son el rojo y el amarillo, pierden el pelo y los dientes y pronto dejan de ser fértiles, aunque su dieta sea idéntica a las de los conejos sanos que se someten a luz de espectro total. En instituciones educativas como las escuelas, el cambio de luz fluorescente por luz de espectro total disminuye significativamente las incapacidades y mejora el rendimiento escolar.

Así como el sol literalmente nutre la vida en la tierra con su luz, también la madre tierra nos nutre directamente con su energía. Uno de los mejores nutrientes energéticos es un buen contacto con la tierra, lo que permite el drenaje de cargas positivas que fatigan, roban electrones y son fuente de radicales libres tóxicos para el organismo. Cada lugar tiene un tipo particular de energía telúrica, caracterizada por la frecuencia e intensidad de las oscilaciones del campo magnético terrestre.

Además de hacer el compostaje de nuestros desechos, la tierra nos suministra la carga eléctrica de los electrones, uno de los nutrientes esenciales de la vida.

Damos la mano y saltan chispas, electrificando literalmente al otro Al quitarnos la ropa vemos a veces en la oscuridad las chispas que se liberan. Podríamos pensar que estamos plenos de energía. La realidad parece ser la opuesta, pues de lo que estamos llenos es de cargas estáticas que producen fatiga y son ocasionadas por la falta de contacto con tierra.

En el rayo de sol que inunda la penumbra a veces se ven una infinidad de finísimas partículas que danzan con la luz. Raramente visibles, están por todos lados y las respiramos. Portan todos los contaminantes ambientales, los iones positivos y las partículas radiactivas de tu entorno. Respirar un ambiente sano, donde el aire y la luz entran y circulan, es esencial para nuestra salud.

Así, la luz, el agua, y un buen contacto a tierra son componentes esenciales de una alimentación adecuada. La tierra nos aporta electrones. Los electrones activados en los alimentos han absorbido la energía de la luz, que nosotros utilizaremos. El agua aporta energía e información, según su tipo de estructura, pues en la naturaleza el agua es un precioso cristal líquido.

Todos estos elementos son portadores de una cualidad energética más sutil, el prana o chi, que caracteriza nuestra energía vital. La forma de acceder a esa fuente de energía universal es a través de un sano contacto con la naturaleza: podemos volver a caminar sobre la arena mojada a la orilla del mar, respirar el aire puro del bosque, sentir la caricia de la hierba y la energía de la tierra bajo nuestros pies descalzos, disfrutar del sol tempranero y de los atardeceres, masticar despacio y liberar el regalo de la más pura energía solar contenida en los alimentos sanos y frescos. Tendríamos así a nuestro alcance las mejores medicinas del mundo, las que nos brinda la misma naturaleza.

El agua natural y fresca, como el agua pura que fluye por las cascadas, tiene un patrón de organización molecular que favorece procesos enzimáticos, baja la viscosidad del plasma y mejora la microcirculación. El aire es el elemento conductor de un tipo especial de prana, que conduce la energía de la salud a todas las partes del organismo. La tierra recibe nuestras descargas de iones positivos y radicales libres tóxicos y nos nutre con su energía. También el árbol, el perro, las otras personas o el mismo sol nos ofrecen el estupendo regalo de su energía vital, haciendo que la gran cadena de la vida sea la del intercambio de prana, en el que cada vida recibe energía vital de todas las otras formas de vida y devuelve ese prana, enriquecido con su propia vida, a todas las formas de vida con las que entra en relación.

Autor: Jorge Carvajal Posada

www.vivosano.org/es_ES/Informaci%C3%B3n-para-tu-salud/Persona/Alimentaci%C3%B3n-sana/Nutricion-y-energia.aspx




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