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SÓLO UNA COSA ES NECESARIA

2019-11-01 Por: Pr. Allan Machado 18

 

“Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.  (Lucas 10: 41-42)

El conocido misionero a la India, William Carey, estuvo contrariado por mucho tiempo por la actitud de su hijo Félix. El joven, profeso cristiano, había prometido convertirse en misionero; sin embargo, rompió su promesa cuando fue nombrado embajador a Birmania. Carey pidió oración por su hijo: “Oren por Félix. Se degeneró al aceptar ser el embajador del gobierno de Inglaterra cuando debió estar sirviendo al Rey de reyes.”

Cuando Jesús visitó la casa de María y Marta, “María se sentó a sus pies para escuchar al Maestro” (Lucas 10: 39). Marta estaba atareada, deseando servir y complacer lo mejor posible a su Señor. Sin embargo, la tarea la estaba distrayendo de lo que realmente era importante: “Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres” (Lucas 10: 40). La solución era obvia para Marta. Debía insistir que Jesús ordenara a su hermana que la ayudara: “Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude” (Lucas 10: 40).

Me imagino la expresión en la cara de Marta cuando escuchó la respuesta de Jesús. Obviamente, el problema era ella, no su hermana “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas” (Lucas 10: 41). Las preocupaciones producidas por el deseo de servir le estaban causando ansiedad y conmoción. El deseo de servir se había degenerado en complejo de inferioridad e irritación. Entonces Jesús revela algo sorprendente poniendo el pasaje en una perspectiva espiritual: “Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Lucas 10: 42).

Pablo había entendido cual era la buena parte. La meta de su vida era crecer en el conocimiento de su Señor: “a fin de conocerle”. El apóstol quería conocer a Jesús a tal punto que su vida fuera transformada en una “vida espiritual de resurrección” en este mundo espiritualmente muerto. Con humildad reconoció que no había alcanzado esa madurez espiritual; sin embargo, a la luz de su necesidad se propuso solamente una cosa: “una cosa hago, prosigo a la meta…” (Filipenses 3: 13-14). La continua búsqueda de su vida era conocer más y más a Jesús.         

Qué verdad más extraordinaria: “sólo una cosa es necesaria.” Si, Jesús es nuestra mayor necesidad. María escogió la buena parte. Ella eligió estar a los pies de Jesús, conociéndolo mejor, escuchando sus palabras llenas de gracia y verdad.

Que tu oración este día sea: Querido Jesús, Ayúdame a pasar más tiempo a tus pies de manera que cuando me levante pueda conocerte mejor, y servirte más cada día. Amén.




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